EL GUARDIÁN ENTRE LAS RUINAS
José María Lantero vive atrincherado en una esquina de la finca, en las dependencias de las antiguas caballerizas donde residían -en tiempos de esplendor- el cochero y el lacayo.
Él es el último guardián. A la muerte de su madre en 1998, comenzó una dolorosa batalla familiar cuando una de las hermanas solicitó la segregación de la finca con intención de parcelar y repartir la herencia. Así, entre pleitos interminables, citaciones, sentencias y amargas disputas, han transcurrido casi veinte años de este cisma familiar en el que José María se ha quedado solo, enfrentado a todos, reivindicando la unidad de esta hermosa propiedad.
La Quinta Velázquez-Duro está situada en la parroquia de Cabueñes, en Gijón. Dentro de la finca -conocida como La Castañal- se encuentra la casona construida en 1870. El conjunto fue adquirido por Antonio Velázquez-Duro, marqués de La Felguera, en 1893.
El día que me acerco -sin previo aviso- a fotografiar la Quinta Duro es ya tarde, cruzo la portilla que casi siempre está abierta y José María se asoma al oír el coche. Ya nos conocemos. Mientras hablamos a distancia el sol se escurre por los aleros de la casa, la noche tiene prisa por llegar. Me dice que no bajará porque se encuentra mal de la espalda, pero que puedo fotografiar lo que quiera.

La hierba está muy crecida, confundiéndose con la maleza, y me cuesta avanzar con todo el equipo sin saber por donde piso. Me alarma el estado de la casa, partes de la cubierta se han desplomado, y los trozos de guardamalleta tirados en el matorral parecen muñecas rotas en un desván.
Después de un reconocimiento rápido me centro en dos vistas de este fantasma. Descarto la idea, por su estado tan caótico que llega a ocultar la casa, de incluir alguno de los maravillosos árboles: un cedro del Líbano, palmeras, una secuoya y un árbol de Júpiter que ya han cumplido los doscientos años.

No me da tiempo a sentirme triste aunque me abruma el momento, la casa, el enfrentamiento familiar, la noche acelerada, los pinchazos de las ortigas en las manos. Ya es noche cerrada cuando recojo desordenadamente. La foto es como un dibujo con tiza, en un suelo verde oscuro, de la silueta de un cadáver, del escenario de un antiguo crimen.

Gracias, como siempre, Alejandro , por acercarnos tantas bellezas aunque en este caso encoge el corazón ver el estado, ya irreparable, en que se encuentra.
Hace ya tiempo que no la veía, creo que la última noticia había sido en 2014 en El Comercio donde publicaban una entrevista José Mª Lantero y se veían fotos de la casa y la finca, en pésimo estado de conservación pero sin derrumbes…da una pena…
Si la casa está catalogada y dependiendo del grado de protección que se le otorgue, la administración puede requerir a la propiedad para que realice las obras reparación y conservación necesarias y si no lo hace, puede hacerlas subsidiariamente el ayuntamiento a costa de la propiedad, pero aquí parece que no ha sido el caso y se ha llegado a la lamentable situación actual.
Ana, la situación tiene pinta de estar en un callejón sin salida, donde el único final posible parece el derrumbe de la casa uno de estos inviernos.
Hay leyes que se atascan, leyes injustas, vacíos legales, y también cuestiones que a nadie interesan, como parece ser el caso…Entretanto, la ruina avanza y el desastre cada vez más cerca…
Una auténtica lástima y un dolor que sufrimos todos. Al menos todos los que valoramos nuestro patrimonio, claro.
Lena, tú sabes mucho de esto, pero supongo que es relativamente fácil estar así, en pleitos, toda la vida y sin solución. La pena es que a la casa se le agotaron las vidas.
Casa de muchos , casa de nadie. Es la condición humana. No por repetido deja de ser sangrante.
Alberto, alguien me dijo el otro día que esto del proindiviso no era igual en toda España, y que en algunas comunidades ya tenían recursos para «desatascar» estas situaciones que ayuden a proteger determinadas propiedades de la ruina total. No sé si es cierto.
En Aragon de momento no Alejandro. Lo sé, porque en la familia de mi marido hay propiedades de varios primos, (entre otros mi marido) en ese regimen, y de momento ahi siguen.
Mª Luisa, me lo comentaron sobre Cataluña, pero tampoco sé si es cierto. Desde luego tiene que haber una forma mejor de resolver estas cosas que estar en un bloqueo permanente.
Hay leyes, que a los legisladores politicos se les atascan. Ufffff.
Y tanto!
Espectacular casa . Me encanta ver ese vuelo de aleros tan vertiginoso y las magníficas sujeciones . No recuerdo haber visto otras tan grandes y llamativas como estas.
Enseguida nos viene a la mente otras casas de arquitectura muy semejante : la casa de Vistalegre y La Perla ,en Avilés , En todas ellas se hizo un derroche de ingenio en los remates de los tejados. Un auténtico «Encaje de bolillos «. La guardamalleta se utiliza como si se tratara de una «mantilla española»
La elegancia también se ve en el juego de franjas de doble color que recorren todas las paredes y en los enmarques de puertas y ventanas con su remate a modo de dintel.
Es, sin duda, otro claro ejemplo de » Ruina Bella»
¡¡ Gracias por mostrárnosla .!!
SALUDOS
Nicolás, también me llamaron la atención esas grandes sujeciones de los aleros. No sé si eran más algo estético que necesario para sostener la guardamelleta, pero es muy decorativo.
Gracias, Alejandro, por compartir esta triste y conmovedora experiencia: las cenizas del esplendor.
Hola Pelayo, lo que queda en pie será ceniza muy pronto, no tiene solución.
Al principio y antes de leer el texto completo, me habia parecido Villa Maribona, por su diseño, colorido, la guardamalleta, y su lamentable estado. Que pena, que lo que un día fué un edificio magnifico, haya caido en el abandono mas absoluito,por el egoismo, falta de entendimiento, o de medios de sus descendientes. El jardin parece que haya sido humbrio y frondoso, para aliviar calores veraniegos.
Hemos comentado muchas veces que, estas grandes fincas con el correr de los años tienen muy mal acomodo, porque lo que es de muchos, al final acaba en ruina, como esta preciosa casa, y otras muchas. Si alguien ni lo remedia, dentro de pocos años habrá caido al suelo, y desaparecido otro testimonio mas, de esta arquitectura, tan abundante en nuestra infinita y querida Asturias. Que triste.
Mª Luisa, desde luego que recuerda al chalé de José Maribona en Villalegre. Todos esos remates con la guardamelleta, el estilo de las ventanas…, es posible que pueda haber otras coincidencias ya que ambas casas se construyeron en la misma época.
El 06/07/1895, el Ayuntamiento de Gijón le autoriza para que coloque un puente metálico que una su posesión del Castañal en la parroquia de Cabueñes, con la que posee su padre político Matías Fernández Bayo.
José, ese puente se lo llevó por delante un camión que calculó mal hace unos años. Iba de muro a muro, salvando la carretera que divide las dos fincas.
Es una pena como un patrimonio tan espectacular se va perdiendo con los años. Yo, como arquitecto especializado en restauración, me entristece ver como todas estas grandes edificaciones, que han marcado una época y una tradición de vida se van desmoronando sin que se haga nada por ello. Todas ellas forman parte del paisaje y del recuerdo, donde se dedicaron grandes esfuerzos en crear un tipo de arquitectura que embelleció mas aun este Paraiso Natural que es Asturias.
Arquitectura realizada por grandes arquitectos y maestros de obras, a veces desconocidos por haber quedado en el olvido, muchas veces sin saber quien la realizó, por falta de su catalogación y estudio, descubriendo, urgando un poco, obras maestras de reconocidos arquitectos de la época, que han pasado al anonimato, sin olvidarnos de todos los artesanos que participaron en dichas edificaciones creando verdaderas filigranas en todos los aspectos arquitectonicos.
Esperemos que todas estas construcciones tan hermosas y que dan caracter a nuestra Asturias, sigan engrandeciendo este paisaje que ya por si es un Paraiso.
Manel, gracias por su comentario. Yo he tratado de encontrar -en la bibliografía que tengo a mi alcance- alguna referencia al arquitecto o maestro de obras que proyectó esta casona, pero sin resultado. Veinte años de litigios y la falta de medios son un callejón sin salida. El interés de esta propiedad es doble: por la casa y por el jardín que también se puede perder.