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DONDE NADIE ME VE

DONDE NADIE ME VE

El día anterior nos quedamos a los pies del Puente Romano de Cangas de Onís y había que aprovechar el viaje y llamar la atención al respetable.

Justo al lado del Puente Romano (calle del Turista esquina a la Avda. de Castilla) está mi casa preferida de Cangas de Onís. Es la mansión del indiano Pedro Sarmiento, enriquecido en Chile, construida en 1916.

Es el arquetipo de casa de indianos: rotunda, grandilocuente, con torre en esquina para ver y ser vista. Cuando estuve allí para hacer fotos la primera vez, hacía tiempo que no quedaba nada en su interior y estaban iniciando las obras para acondicionarla como hotel.

Resulta que el jefe de la obra era un fan de las casas de indianos y, claro está, congeniamos enseguida. Me interesó esta puerta, creo que guarda algún misterio, y una pequeña escalera de caracol que partía de la cocina para que el servicio pudiera acceder directamente a sus aposentos del piso alto sin atravesar la zona “noble” de la casa.

La cuestión es que nadie mira para ella al estar pegada al Puente Romano, demasiada competencia, tantos otros atractivos, tantas tiendas de souvenirs, y la proximidad del santuario de Covadonga.

Hace tiempo que la obra está paralizada y la casa es solo un esqueleto sin ventanas esperando a que alguien, finalmente, pose sus ojos enamorados en ella.

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14 Comentarios

  1. Carlos Fusi

    ¿ Qué ha pasado al final con este edificio ? ¿ Están haciendo el hotel? o por lo menos están rehabilitando el edificio para otra cosa.

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    • Alejandro Braña

      Carlos, yo pasé hace menos de un mes por allí y sigue igual. Están usando el garaje (al fondo de la finca) pero el edificio sigue sin ventanas tal y como aparece en estas fotos. Yo me esperaba algún progreso, incluso que ya estuviera abierto el hotel, pero parece que no hay dinero o interés por terminarlo. Una pena, en un sitio como Cangas de Onís seguro que tiene demanda. Un saludo.

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  2. Julia de los Ríos

    HOla! Este fin de semana fui por primera vez a Cangas de Onís. No tenía información previa, sólo me dejé sorprender y fue increíble. Me ha encantado. Al ir hacia el puente romano, vi la casa, me quedé sorprendida, impresionada, me gustó muchísimo. He leído lo que escribiste y, aunque no la conozco por dentro, me ha llamado tanto a la atención como a ti y espero volver pronto para verla al detalle.

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    • Alejandro Braña

      La última vez que estuve por allí parece que retomaban las obras de lo que supongo será todavía un hotel. Una casa preciosa!.

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  3. Lola

    Conozco esa casa desde bien pequeña, pues iba y voy todos las veranos a un pueblecito cercano a Cangas. Como las compras se hacen allí, siempre voy a verla. Ahora la veo sin ventanas y con la obra a medias, y me da mucha pena, ojalá se pueda continuar pronto. Sería muy agradable que si Luz y Angeles Sarmiento tuvieran alguna foto la pudieran añadir para la historia de esta
    preciosa casa.

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    • Alejandro

      Gracias Lola por participar. Tienes cosas aquí y aquí, con fotos enviadas por la familia. Un saludo.

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  4. Ángeles y Luz Sarmiento

    En primer lugar, agradecer los comentarios sobre la casa de nuestro abuelo, somos nietas de Pedro Sarmiento, en aquella casa pasamos los veranos de esa época «cuatro meses» y decimos aquella casa, porque ahora es tan solo un esqueleto, no queda ya nada de su explendor, Creemos que las obras de restauración están paralizadas, pues retiraron todo el revestimento cerámico de la fachada y demolieron las escaleras y según nos contarón, al ser una casa protegida, tienen que restaurarla exactamente igual que estaba. Mi abuelo trajo los planos de Chile y era copia de una existente en ese pais. El tejado de colores, mi abuelo lo hizo traer de Italia, se puso así simplemente por estética. Ya hace muchos años que Cangas de Onís es la capital del turismo de Asturias, y desde siempre hubo turistas que nos pedían amablemente fotografiarse, ya que el jardín, del que no se conserva nada, era una preciosidad, aquellas palmeras altísimas, los parterres, los macizos de hortensias que con tanto mimo se cuidaba, a nosotras no nos dejaban cortar ni una simple hoja. .Para mi padre y nosotras es parte de nuestra infancia, y aunque vivíamos en Madrid, la casa de Cangas, era nuestra casa. Mi padre, una vez heredada por mi tía, nunca quiso volver a Cangas, y menos mal que no volvió, porque en muy poco tiempo fue deteriorándose por la falta de interés, dejadez…en fín abandono y le hubiera dado muchísima pena . Nosotras todos los años vamos a Cangas de Onís a pasar unos días , nos consideramos de allí, y siempre los cangueses, nos hacen recordar «aquellas épocas» de nuestro abuelo, de nuestro padre, y aquellos maravillosos veranos en aquella casa. Luz y Ángeles Sarmiento

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    • Alejandro

      Qué alegria!. Os agradezco el comentario. Siempre es un placer que alguien con relación directa con una casa, que la ha vivido y conocido en su esplendor, comente en este blog. Un saludo para las dos.

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  5. Mariam

    Cuando vi la foto de la cocina con la escalera de caracol, empecé a darle vueltas a la cabeza, «donde vi esta foto antes…?», y me acordé del libro de Robert Polidori, «HAVANA» (no sé si lo conoces, supongo que si), y no, no es la misma foto, pero aparece tambien una cocina y una escalera de caracol que parte de ella hacia los pisos superiores, así que imagino que era una solución arquitectónica de la época.
    Hoy precisamente estuve en Cangas y me pasé toda la comida viendo la casa. A mi me parece elegantísima, muy señorial. Y sí, la obra ( en principio era/es para hotel) está parada desde hace, por lo menos año y medio. Se vació practicamente toda por dentro y se hizo una nueva distribución (aun conservan algunas de las antiguas paredes), pero parece ser que el presupuesto ya no dá más de sí y de momento ahí se queda, la intención, si las cosas mejoran, es continuar, o por lo menos es lo que hoy me comentaron, aunque no se yo, con la que está cayendo. Pero a su favor cuenta su situación, que es inmejorable. La verdad es que me encantaria verlo terminado, por la parte de atrás las vistas son espectaculares.
    Alejandro, que poco se utilizaron estas tejas cerámicas en Asturias, será porque daban mal resultado por el clima, no? Un abrazo

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    • Alejandro

      Mariam, buenas vistas para comer!. No conozco el libro del que hablas, pero también he supuesto que esta era una solución común en otras casas importantes. Esto de los azulejos es una belleza, las torres de estas casas se vuelven como faros que brillan al sol y que llaman la atención desde muy lejos. Aparte de pensar en V. Excélsior, me viene a la mente V. Rosario de Ribadesella. Esta última es del año 1915 y la de Cangas de 1916, mientras que V. Excélsior es de 1912. Se me ocurre que además del clima pudo ser un recurso decorativo de moda en esos años. Un abrazo.

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  6. Ramón

    Este verano, pasé junto a ella y creía que estaban rehabilitándola, pero parece que no es así. Soy una persona bastante curiosa y me gustaría preguntarte si sabes el contenido de la alacena que se ve en la foto de la escalera. Esa foto me gusta mucho. Saludinos a todos.

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    • Alejandro

      Ramón, la obra está parada desde hace tiempo y desconozco la razón. En la alacena no hay nada de interés; un plato, cuatro botes, un producto de limpieza…, la casa ya estaba totalmente «limpia». Saludos.

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  7. Nicolás

    Desde luego que para vivir en esta casa tienes que tener una personalidad bien marcada porque es casi igual que estar dentro de un escaparate. No me quiero imaginar ,hoy en día, asomado en sus ventanas o subiendo por esa pomposa escalinata de entrada sin notarme señalado por cualquiera de esos turistas que invaden Cangas cada verano. Yo me sentiría sitiado. Lo cierto es que es una casa con muy buena planta. Demasiado solemne , quizás , para ser casa familiar. De hecho, pese a su porte y situación, me pasó inadvertida hasta no hace tanto porque, más que una casa para vivir ,siempre la vi como un edificio institucional (de esos tan serios que albergan sedes y organismos oficiales y que parecen todos iguales). Algo parecido sucede con su vecina casa Dago,que no puedo imaginármela más que como oficina de turismo o algo similar y que, de no haberlo leído en tu libro, no me hubiera enterado que también fue casa indiana.
    Me encanta la foto del interior de la cocina, con los azulejos en rombo ,la vitrinita blanca y esa formidable escalera de caracol. Todo tan al estilo británico. Nada más verlo me vino a la mente la serie «Arriba y abajo» ¿os acordais?… Por cierto, he de confesar que más de una vez tuve la tentación de probar si se podía desenganchar esa preciosísima guirnalda de forja de su reja … SALUDOS

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    • Alejandro

      Nicolás, ahora que lo dices, si que tiene un aire de edificio oficial. De tener que elegirle un destino, casi me quedo con el de hotel, y espero que consigan terminarlo. Un saludo.

      Responder

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