La escalera es el corazón de la casa, escucha y siente todo lo que pasa en su interior. Parece no inmutarse, pero acaba con el tiempo crujiendo sus peldaños como huesos rotos que claman en la noche.
Entremos ahora en la casa. La escalera es un signo de distinción, de poder, tanto que algunas se abordan con cautela, temeroso de que alguien enfadado esté esperando al final.
Una escalera magnífica, imponente, es la de El Capitolio, en Grado, con techos a gran altura, detalles decorativos y un ventanal que te ciega cuando subes por ella.
La escalera de la Quinta Jardón, en Viavelez. Solemne, presidida por la vidriera de Maumejean.
La Quinta Guadalupe, en Colombres, tiene su preámbulo, este acceso majestuoso de corte palaciego, suficiente para marcar distancias con el visitante.
Y ya en el centro de la casa, otra escalera: luminosa, comunicada con el patio central, ancha y generosa.
La escalera de La Atalaya, en Ribadesella, también juega a advertir su presencia, con columna al pie que sirve de centinela, que separa lo social de lo privado.
La escalera del Palacio Arias, en Navia. Cadenciosa, abierta, perfecta para las apariciones estelares de su propietario.
Esta imagen de la casa de la Marquesa de Argüelles en Llanes siempre me llena de nostalgia. Ese piano abandonado, claramente fuera de lugar, la escalera lejana enmarcada por la lámpara…»es tan largo el olvido».
Quedan otras dos entradas dedicadas a las escaleras interiores para los próximos días, espero que te gusten, incluso puedes sugerir alguna que te gustaría ver.
Por Dios, lo único que me dan ganas al ver estas maravillosas escaleras es ponerme un vestido con una larga cola y ver como se va deslizando de peldaño en peldaño, tipo Lo que el viento se llevó…y mira que soy muy poco pava, pero chico, de vez en cuando hay que sacar la parte femenina de paseo. Me quedo con la del Capitolio y con cualquiera de las de la Quinta Guadalupe.
Al final copiaré a Nicolás y yo tambien haré un cuadro escénico el año que viene, pero mas tipo finales del s..XIX, y me dedicaré a subir y sobre todo bajar muchas escaleras.
Ja,ja,ja, Mariam, las escaleras siempre son muy apropiadas para las poses, muy cinematográficas, y si encima la cola del vestido es larga, no va más.
Yo no pido ninguna en concreto porque me han gustado todas las que has puesto (espectacular la de «El Capitolio») y estoy segura que seguirás sorprendiendome con las siguientes entradas, que espero con ilusión. Ya lo decía el título de la obra teatral «Historia de una escalera»…si esos peldaños hablaran…
La de El Capitolio es espectacular además por el gran hall, grandísimo, que la precede. Cuando llegas hasta ella ya estás totalmente cautivado.
Las escaleras, de alguna manera son la tarjeta de presentación de una casa, y no han de ser ni muy sencillas, ni tampoco ampulosas como la de Quinta Guadalupe. Todas ellas son bonitas, pero si tuviera que elegir una, me quedaría con la del Palacio Jardon, con esa cristalera maravillosa que me cautivo el primer día que la pusiste aqui. Seguro que las de segunda entrega, serán igual de bonitas que estas. Abundo en la petición de David sobre las de La Casona, que al sentirla tan cercana, todos estamos deseando ver. Preciosas las fotografias.
Mª Luisa, recuerda que la intención del indiano era epatar, remarcar su nueva posición social, y la escalera es un buen argumento.
Alejandro son unas escaleras preciosas,propias de estas casonas tan imponentes,felicidades porque son unas fotos muy bonitas,un saludo a todos los compañeros del blog.
Gracias Ignacio, iremos viendo unas cuantas más.
Adoro tu blog, Alejandro. Es la joya de mis «favoritos», unos pasos en el fascinante túnel del tiempo, deliciosas aproximaciones a otros mundos de otras épocas. Es un escenario de la nostalgia más cercana y, al mismo tiempo, más lejana.
Mil gracias Regina, creo que a todos nos mueve y nos conmueve ese tiempo detenido, esos espacios para soñar…Un saludo.
Yo quiero conocer la de La Casona. Es el tema del momento, Íñigo ha aumentado aún mas si se puede el interés y fascinación por esa casa. De todas estas, creo que me quedo con la del Capitolio es magestusosa pero sin caer el exagerados excesos. La posición de la escalera era lo que utilizaba Marta Llavona para, de alguna manera, agrupar las casonas ya que los estilos a veces no son tan claramente reconocibles. Cierto es también, que la escalera es un espacio mágico y teatral por eso algunas llegan a un detallismo minucioso y me viene a la cabeza la escalera semicircular de la Javariega. Esperaré a la última entrada para saber tu favorita (y la mñia, claro), jajaj. Un saludo Alejandro!
David, miraré si tengo foto de la escalera de La Casona, no estoy seguro. En las casonas de finales del XIX que yo he visto (La Casona es de 1900) todavía no aparece la escalera monumental, es funcional y sin pretensiones, más bien estrecha en relación a la casa, y sin decoración. Quizá incluya la de La Javariega, pequeña pero hermosa. Saludos.