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VOLVER PARA QUEDARSE

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Doña Socorro viste de negro en uno de los dos retratos al óleo que se conservan de ella.

Había vuelto a Figueras, concejo de Castropol, en 1898, con sus cinco hijas todavía pequeñas nacidas en Buenos Aires: Socorrito, Isabel, Sara, Elena y Carmen. Atrás quedaron su marido, fallecido repentinamente mientras hacia los últimos preparativos para volver a España, y dos hijos varones, muertos a muy corta edad.

Doña Socorro se instaló en su primera gran casa en 1904, en la calle Cervantes de Figueras. Allí crió a sus hijas y pudo ver desde las ventanas como se construían su espléndido chalé modernista y el de su hija Socorrito.

Yo estuve dos tardes en esta casa; la primera escuchando a Juan Alberto, bisnieto de doña Socorro y actual propietario, desgranar la historia de la familia, y la segunda, haciendo fotos de estos interiores, que se conservan tal y como estaban en su época. Solo se han añadido algunos muebles traídos del chalé de Socorrito cuando se vendió. También es original la calesa que ella utilizaba para desplazarse por el pueblo.

Al despedirnos, después de enlazar parentescos y generaciones sin esfuerzo, Juan Alberto se fue a pasear con algunos de sus primos hasta la capilla de San Román. Catorce bisnietos de doña Socorro veranean actualmente en Figueras.

Gracias a Juan Alberto y su familia por soportar sin inmutarse todo el reportaje.

Mañana veremos el impresionante chalé de doña Socorro a apenas 300 metros de distancia, terminado ocho años más tarde.

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6 Comentarios

  1. David Franqueira

    Tiene gesto amable en el retrato, doña Socorro. Me gusta mucho esta casa, sin grandes alardes pero desprende gran elegancia y buen gusto además de calidez y calidad en los materiales.

    Me encanta cuando las fotos vienen acompañadas de la historia de los indianos y sigo envidiándote por disfrutar de ello pero agradeciéndote que las compartas de esta forma tan agradable con nosotros.

    Un saludo.

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    • Alejandro

      Gracias David, yo también prefiero acompañar las fotos de una historia directa, pero no siempre es posible. Lo estoy intentando en todas las casas nuevas que estoy fotografiando. Un saludo.

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  2. Maria Luisa

    Da gusto ver esos muebles tan bien cuidadados, y la pulcritud de las habitaciones en general; parece que, de un momento a otro, vaya a llegar el indiano con su familia para veranear. Muy coqueta la calesa, aunque un poco deteriorados los toldos. Coincido con Ramon, en que es fantastico que tantos biznietos sigan manteniendo y honrrando la casa de sus antepasados. Esta entrada, junto con la «La mansión del Abuelo» y charla con Carmelina, son de las que mas me han gustado. Un saludo.

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    • Alejandro

      Gracias Mª Luisa por expresar tus gustos sobre este blog. Como te había comentado cuando salió la charla con Carmelina, me gustaría poder seguir hablando con descendientes de indianos. Muchos de ellos, como Carmelina y Juan Alberto, tienen una memoría prodigiosa sobre la historia de sus familias. Un saludo.

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  3. Ramón

    Me ha gustado mucho esta entrada, me alegro que la familia tenga apego por su pasado y tenga conservada la casa.

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    • Alejandro

      Gracias Ramón, la casa es enorme aunque esté metida en el pueblo. Tiene 600 metros cuadrados en 4 plantas y me encantó ver muebles del chalé de Socorrito integrados en la casa. Un saludo.

      Responder

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