TRABAJAR EN CASA
Las casas de indianos tuvieron un gran impacto visual en el paisaje de las zonas rurales.
Su aparición en núcleos pequeños fue el caldo de cultivo para la envidia y la mejor campaña de publicidad para vender la idea de hacerse rico en América.
Los propietarios de esas casas -apenas un puñado de afortunados- solo las habitaban en los meses de verano.
Dejaban entonces sus residencias habituales para emprender el veraneo en el pueblo de sus amores.
Durante ese tiempo de asueto recibían innumerables peticiones para contribuir en las obras pendientes del pueblo, labrándose en muchos casos una merecida fama de filántropos.
Es una historia conocida, al igual que sus casas.
Pero la base de la pirámide de este grupo de indianos triunfadores estaba formada por capitales mucho más modestos encargados de dinamizar la vida de los pueblos.
Construyeron sus casas con un local destinado a negocio en la planta baja y siguieron trabajando el resto de sus vidas, legando a sus hijos un medio de vida y evitándoles el mal trago de la emigración.
Las fotos que siguen son en parte arquitecturas olvidadas. Algunas -pocas- están bien conservadas.
Son el germen de una investigación que llevo a cabo muy despacio, a modo de labor of love, sobre estas casas para trabajar en casa.
Los negocios eran variados, aunque predominaban las tiendas de abarrotes o ultramarinos. También había bares, salas de baile, sastrerías, tiendas de tejidos, ferreterías, restaurantes, hostales y mucho más.
Lo dicho, aquí tienes una pequeña muestra de lo que llevo tiempo fotografiando:

















Me encantan estas arquitecturas, a caballo entre lo puramente doméstico y el edificio con mayores pretensiones. Todas comparten el equilibrio y buen gusto de una construcción sin estridencias, de “obra bien hecha”. Es una suerte poner en valor esta otra dimensión del indianismo. ¡Gracias!
Martín, cada vez les presto más atención. También son el eslabón más débil de la cadena. Desparecidos los negocios, el resto es cuestión de tiempo. Aspiro a salvar unas cuantas con mi cámara.
En un periódico Palentino, se anunció en 1913, el siguiente anuncio:
CARBÓN
Antracita 7.500 calorías, embarque en Vado-Cervera. – Florencio Milera Noriega, Madrid Alcalá, 123.
Falleció en Buelles el 17/09/1917, su esposa era Mercedes Rivero.
Gracias José por la información sobre Florencio Milera. Sé que la casa se vendió después de la guerra y conocí el bar y estanco que funcionaba en el bajo, en la parte derecha de la imagen. Los pisos superiores me dijeron que estaban alquilados.
Como casa-negocio parece uno de los más lujosos.
Alejandro, cada día que pasa admiro y valoro el trabajo tan extraordinario que nos haces conocer, extasiarnos, disfrutar, con tus envíos.
He recibido los 160 Palacios para descubrir Asturias. Una más de tus Joyitas.
Conozco un Palacio cerca de Gijón que no mencionas. Compilaré información y te la haré llegar. Un placer y gracias. Paz.
Paz, gracias doblemente, por comprar todos mis libros apoyando los trabajos que van saliendo. Los palacios es un tema interminable, como las casas de indianos, y siempre tengo que poner el límite en algún sitio para no pasarme de páginas. Te agradecería que me pasaras esa información del palacio de Gijón. Un saludo