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SOBRE EL TEJADO DE CINC CALIENTE

SOBRE EL TEJADO DE CINC CALIENTE

Camino de Malleza, la carretera discurre recta por el Valle de Arango (Pravia). El tráfico escaso y el trayecto conocido me ponen en piloto automático, más pendiente del destino que del viaje.

Me saca de mi letargo un brillo intenso que, de forma intermitente, aparece entre los árboles como si quisiera enviarme un mensaje en código Morse, una llamada anónima.

La señal en la cuneta me indica que estoy en Puentevega. No me suena de nada pero, entrando a la derecha y cruzando el pueblo, distingo claramente el origen del brillo, un tejado de cinc cegado por el sol, escondido en un jardín de árboles centenarios.

Admito que me quedo sorprendido al descubrir una casa de indianos de este porte que no haya visto todavía. Afortunadamente su dueña me recibe encantada y me invita a sentarme en un banco a la sombra, uno frente al otro, como si estuviéramos a punto de aventurar una declaración de amor mientras se escucha de fondo el murmullo del río.

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Yo ya me siento cautivado aún antes de saber su nombre. En realidad no tiene, todo el mundo lo conoce como el chalé de Puentevega o «el chalé» a secas.

Rocio -mi interlocutora- es su dueña y descendiente directa de José Díaz, el indiano que con catorce años marchó a Cuba a levantar un imperio vendiendo telas y perfumes.

La casa se construyó en la década de 1880-90 al regreso del indiano a su pueblo natal, siguiendo los planos de la casa de sus suegros en Cuba. La peculiaridad del tejado de cinc viene de la vinculación familiar con un ingeniero de la fábrica de Arnao (Asturiana de Zinc).

Como todas las de esa época -anterior a 1900- es una casona enorme, de planta cuadrada y muy bien conservada.

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Cuando me enseña dos fotos antiguas  -que reproduzco aquí-  veo que sólo ha perdido la decoración en madera de los aleros. La primera fue tomada poco tiempo después de terminar la casa.

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Fachada que mira al río.

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Antes de irme me enseña la planta baja, es preciosa la escalera de doble rama con frescos a ambos lados que reproducen escenas de La Habana y las lámparas de la época. Volveré para hacer fotos por dentro en otra ocasión.

Extiendo ambas manos para despedirme, agradecido y dichoso como un gato sobre un tejado de cinc caliente.

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20 Comentarios

  1. Omar Ro.Ma.

    ¿Se sabe quien es el arquitecto o autor de ésta obra?

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    • Alejandro Braña

      Hola Omar, al tratarse de una obra de esa época – cuando no era obligatoria la intervención de un arquitecto- puede que no lo hubiera, tal vez solo un maestro de obras que llevó a cabo las pretensiones del cliente indiano. El detalle singular de la cubierta de cinc tiene que ver con algún familiar que posiblemente era ingeniero en la empresa Asturiana de Zinc. También es posible que esta persona interviniera en los planos. No te puedo dar una respuesta definitiva y en lo que yo pude hablar con la familia tampoco lo sabían a ciencia cierta.

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      • Omar Ro.Ma.

        Intuía que pudiese ser un maestro de obras el autor, pero por la información que me das de la cubierta, es otra opción posible que fuese un ingeniero. Muchas gracias por la respuesta.

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        • Alejandro Braña

          De nada Omar, creo que la información de José es la más aproximada.

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  2. Pelayo

    Soy Nieto de la dueña llamada Rocío

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  3. Ignacio

    Muy bonita

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  4. Nicolás

    Te seguimos envidiando Alejandro . Además de encontrar estas casas tan bonitas tienes la oportunidad de traspasar el portón de entrada. Otros nos tenemos que conformar con su contemplación desde la distancia. . Confieso que soy de los que aproxima la cara a la reja de las fincas que guardan estas joyas . A veces de tal manera que se queda la marca . Así debió pasarme cuando vi la finca , allá en la distancia, y quise acercarme demasiado para disfrutarla .

    Algo tienen esas fincas arboladas que, como manchas verdes, ya en la lejanía , delatan que algo bueno quieren esconder.
    En este caso el secreto queda desvelado por esa preciosa cubierta de zinc.

    La casa es magnifica , el entorno también y nuestra suerte doble : por una parte el descubrimiento y por otra el que nos ilustres con imágenes de otra época .

    SALUDOS

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    • Alejandro Braña

      Nicolás, esta casa tiene verja -y de las grandes- pero su puerta estaba entreabierta, apenas dos centímetros. Esa es la medida de mi valor a la hora de «pasar a la acción» y atravesar el jardín con cara de niño bueno ¿se puede? Mal asunto cuando ya estás en el zaguán de la casa. En este caso el recibimiento fue cálido. Menos mal, estaba muy satisfecho de haber encontrado esta casa.

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  5. Lena

    Una entrada (y una casa) muy bonita. Además, como envidio esas charlas que consigues, casi siempre, con los dueños de estas casonas, un mano a a mano que seguro que los dueños también agradecen, orgullosos de ser los propietarios y de poder compartir tantas y tantas historias (y curiosidades) con alguien que demuestra tal interés…Si ellos supieran, que detrás de ti estamos tantos otros con semejante ilusión y ansias de saber más…

    ¡Enhorabuena por que esta vez no te fallara el radar!. Es muy difícil poder dar con tantas como hay y, a menudo, tan escondidas…

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    • Alejandro Braña

      Entrar así, en frío, me cuesta un poco, no sabes si te vas a presentar en un mal momento o te van a echar a gritos. Afortunadamente la mayoría de las veces te reciben bien, y en este caso fue un placer estar un rato charlando con la dueña.

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  6. Maite

    Qué entrada tan bonita, Alejandro. ¡Vaya hallazgo!
    Me encanta esta casa. Su acceso, las columnas de hierro, las grandes pero ligeras galerías, el jardín tan indiano, la cubierta de cinc … Me gusta todo. Y tus imágenes aportan aun más elegancia a su verticalidad.
    Además, con el valor añadido de las fotos antiguas -con un soporte tan delicado- y de la amabilidad de su propietaria.
    Estoy deseando ver el interior y que nos cuentes más cosas.

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    • Alejandro Braña

      Me encantó descubrir esta casa y verla tan bien conservada. Una gran sorpresa!

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  7. Mª Luisa

    Vaya sorpresa Alejandro. Está visto que tienes un radar especial, para detectar las casas de indianos, por muy escondidas que estén. Esta es preciosa y con unos miradores, a cual mas bonito.

    Es una gozada, poder ver esas fotografias antiguas, y comparar, como eran recien edificadas, como se conservan en la actualidad, y los cambios que han sufrido.

    Preciosa y evocadora entrada.

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    • Alejandro Braña

      Mª Luisa, el radar falló en varias ocasiones porque he pasada unas cuantas veces por esa carretera sin enterarme. El reflejo intenso en el tejado de cinc me llevó hasta ella. No quedan muchas casas de indianos tan antiguas.

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  8. José (Grado - Asturias)

    El 9/10/1919 su viuda Amalia dona unos locales para que sean las Escuelas Nacionales de Arango y era dueña de la finca llamada Zarzo de Petuya

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    • Alejandro Braña

      Gracias José.

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  9. José (Grado - Asturias)

    Sobre este chalet, y su propietario, María González Pumariega Solis, publicó un trabajo para el Boletín del RIDEA (Real Instituto de Estudios Asturias)

    Responder
    • Alejandro Braña

      Gracias por la información, tengo ganas de saber más sobre el indiano.

      Responder
      • José ( Grado - Asturias)

        María González Pumariega Solís en su trabajo se decanta con muchas posibilidades por el maestro de obra José Menéndez Cueva natural de la parroquia de al lado y también emigrante a Cuba

        Responder
        • Alejandro Braña

          Gracias José, te agradezco mucho que lo hayas buscado. Saludos.

          Responder

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