
LA PALA NO DESCANSA

Lo único bueno que le encontraba a esta crisis es que había conseguido detener la pala que arrollaba el patrimonio sin ton ni son.
Pero nunca para del todo.
Hace dos semanas tiraron este chalé de 1910, obra de Luis Bellido para el empresario Florencio Rodriguez, en la zona de El Bibio de Gijón. El argumento es que la vivienda corría peligro de hundimiento, aunque ya se sabe que el que quiere derribar sólo necesita esperar unos años a que el deterioro sea irreversible o lo parezca.
Visto y no visto, antes y después, las dos fotos que siguen no necesitan photoshop. La casa ha desapercido, y lo que se ve detrás es toda una premonición.
Esta foto, con la palmera a la izquierda, me recuerda a lo que hacen con el patrimonio industrial, lo tiran todo y dejan de recuerdo la chimenea. Cuando tiren los chalés les obligarán a dejar la palmera, salvo que presenten un informe de que está enferma.
Buenos días
Me decía mi abuela que el Gijón de su juventud era una ciudad bien distinta a la actual. Dentro de la corriente del «feismo» que sigue imponiendose desde los años 70 hasta la actualidad, vamos eliminado uno tras otro los pequeños tesoros que atesoraba. También hay que reconocer que era cuestión de tiempo su derrumbe, pero también hay que denunciar que es tal vez la única posibilidad del dueño a utilizar un espacio que es suyo. Será que el verano gijones me pone melancolico, ….
Sigue con tu trabajo, que es magnífico. Aqui mi aplauso.
Poco que añadir a lo comentado, el «argumento» del hundimiento … De pena. Que tristeza da ver esas fotografías ( yo también guardo alguna). Ya veremos donde acaba esto.
Alberto, pasa el tiempo y todo se olvida. ¿otro bloque de pisos?…el daño ya está hecho.
En su momento, El Comercio publicaba esta noticia: (te envío el enlace por correo electrónico), en la que daba expresa información sobre la imposibilidad de construir viviendas en ese lugar. También sabemos que, curiosamente, las leyes -en ocasiones- cambian de un día para otro. Veremos cómo acaba esta «película». Un saludo a todos.
Desde luego Maite que eran otros tiempos muy diferentes. Lo que no ha cambiado es que cualquier documento sobre protección se convierte en papel mojado en un abrir y cerrar de ojos. Gracias por el enlace. Está aquí.
No parecía la obra más brillante de Bellido pero con una adecuada rehabilitación seguro que nos sorprendía. Es una de muchas casonas que acaban en un lugar tan diferente para el que fueron concebidas, que acaba uno por pensar que ya no es digno para ellas seguir ahí pero siempre, siempre hay herramientas para adecuarlas a un buen uso que las haga sobrevivir sin llegar a derribarlas ni hacerle lo que le hicieron al chalet de la marquesa de Argüelles en Ribadesella. Creo que nos hemos juntado aquí un buen grupo de defensores del patrimonio y eso da gusto. Saludos a todos.
David, evidentemente el chalé tenía añadidos y modificaciones poco afortunados, pero tirarla, o dejarla caer, no era la solución. Todavía estaba en una zona (El Bibio) donde sobreviven mucho chalés interesantes.
Hola Alejandro y que bien dedicar un nuevo espacio a tu ciudad,Gijón,un lugar precioso,yo te pediría que hagas fotos de muchos monumentos históricos y casas antiguas,antes de que llegue algún iluminado del Ayuntamiento y decidir arrasar con todo,madre mía,que burros somos,pero que autoridades tenemos que permiten estas cosas,estoy totalmente de acuerdo con Maite y Nicolás,no sabemos conservar nada,en otros países cercanos al nuestro cuidan y quieren a su patrimonio cultural,pero aquí no,si se derriba una Iglesia románica o un Palacete no pasa nada,pero mucho cuidado con tirar el Bernabéu o el estadio del Barcelona para el que se van a gastar 400 millones de €.Eso demuestra que seguimos siendo un pueblo inculto y la gente prefiere ir al fútbol que al Museo del Prado.Muchos saludos a todos.
Ignacio, estas cosas son difíciles de entender, más bien no tienen explicación. Ya sabemos que los llamados «informes técnicos» son siempre muy relativos, y que los políticos tienen otros intereses además de demostrar una gran ignorancia.
Lástima que las políticas conservacionistas de este tipo de patrimonio sean tan poco contundentes y se dejen atropellar por los intereses inmobiliarios. Es una lacra que llevamos a cuestas y que parece no tener fin. «Penoso»como dice Maite. Lo peor de todo es que , además, no existe una cultura de conservación . Lo más fácil es tirar y a por otra cosa. El valor de lo bien hecho, el respeto al pasado, el sentimiento de duración en el tiempo para que lo disfruten los que vengan mañana,…no existe !!! o es minoritario. No se si es por falta de sensibilidad o ignorancia ( o la unión de ambas cosas) pero tenemos una facilidad enorme en este «santo país» de cambiar la piedra y el ladrillo macizo por el el hormigón y el pladur… En esto tengo envidia de los ingleses , que no tiran ni la tetera por rancia que esté. Envidio los lugares que no necesitan de leyes protectoras porque está en el sentido común de todos respetar, conservar y rehacer. Ojalá les igualemos algún día y que no sea demasiado tarde.SALUDOS
Nicolás, sólo puedo decir que estoy de acuerdo con tu comentario al cien por cien, y me da pena pensar que no estemos avanzando nada en este terreno. La idea de conservación tiene que arraigar antes de que sea demasiado tarde.
Gijón bien merece una sección en el blog; es una de las ciudades de Asturias que tiene historia y arquitectura como para dedicársela. ¡Qué buena idea! Lástima que -en este caso- tengas que iniciarla con el derribo de una bonita obra de Luis Bellido. Un chalé sin grandes pretensiones, pero muy armonioso. Construirán en su lugar repitiendo la estética de la monótona uniformidad, como los edificios que rodean a la digna soledad de la palmera. No aprendemos. Penoso.
Reconozco Maite que no ha sido un comienzo muy optimista pero, como dicen los periodistas, la actualidad manda. Como dices, lo peor de todo es que no aprendemos…