DOÑA SOCORRO SE MUDA

In Indianos by Alejandro Braña4 Comments

Al fin, en 1912, se inicia la mudanza de doña Socorro a su nuevo chalé en lo alto de Figueras.

Su hija mayor, Socorrito, se había casado un año antes y tenía también nueva residencia para estrenar. El resto de sus hermanas siguieron viviendo en la casa que hemos visto, durante algunos años.

Doña Socorro reparte su tiempo entre Madrid y Figueras. Lejos queda ya el tiempo de su matrimonio por poderes con su tío carnal, Wenceslao García, su marcha a Argentina con 16 años para encontrarse con él, su viudedad temprana, y su regreso junto a sus cinco hijas.

El ingeniero zaragozano Ángel Arbex, discípulo de Gaudí, fue el encargado de los planos de este magnifico ejemplo del Art Nouveau en Asturias. El edificio se deja querer en sus dos fachadas nobles: adornadas de flores, con sus redondeces, su complicidad con el jardín, su tranquila alegría.

Doña Socorro murió en Madrid en 1924 y está enterrada en este panteón familiar de Figueras. La casa comenzó entonces una larga decadencia hasta su transformación en hotel en los años 80.

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Comments

  1. Impresionante, es un gran ejemplo de ese movimiento artístico y uno de los poco que podemos observar en Asturias. Hay algo que me causa gran curiosidad, ¿por qué no siguieron viviendo los hijos en esta gran casa? ¿Conserva los muebles originales?

    1. Se podría resumir en que lo que es de todos es de nadie. En este caso no era un problema de falta de dinero por parte de la familia, pero si de falta de acuerdo entre herederos a la hora de «usar» la casa y poner dinero para su mantenimiento. Al final, uno de ellos tomó la iniciativa de vender la casa de doña Socorro por un precio bastante irrisorio, en una maniobra un poco rara. Casi veinte años después se vendió la casa de Socorrito por razones parecidas. En cuanto a los muebles, no sé lo que pasó con ellos, los del hotel no son originales, sino una mezcla de imitaciones, anticuarios y demás. Los únicos muebles originales están en la 1ª casa. Una prima de Juan Alberto, Elena, hija de Socorrito, se los regaló y complementan los que puso doña Socorro en 1904. Por lo demás estoy de acuerdo contigo. La casa es hermosa, enamoradiza, evocadora…

  2. Recuerdo cómo me impactó, hace unos veinte años, ver la foto de este hotelito en un periódico. Entusiasta, como soy, del art nouveau no me imaginaba una construcción así en el medio rural asturiano. Sin conocer nada de la zona occidental, hice una escapada para plantarme en Figueras, delante de la fachada de esta casa-hotel.Me entusiasmó. Me hubiera quedado alojado allí, pero ,entonces era demasiado joven y sin un duro…me tuve que conformar con colarme al jardín y hacerme una foto recostado en un banquito de hierro forjado , con la casa de fondo. La foto es preciosa y todo el que la ve piensa que me alojé allí. Yo nunca les desmiento…y, ahora que podría, me falta el tiempo…´
    Me llama la atención ,en esta historia familiar que cuentas y en otras muchas, cómo se repite el hecho de que hubiera tantísimo matrimonio entre tío y sobrina. Efectivamente era algo usual , en otros tiempos, pero en el entorno de los indianos era más que frecuente. No deja de asombrarme ,además, como habiendo emigrado tan lejos, casen , casi siempre, por poderes, con una paisana. De la impresión que fueran muy valientes y decididos como emprendedores ,pero inseguros y tradicionales en lo familiar.

    1. Nicolás, yo me he alojado en este hotel dos o tres veces, pero me he colado muchas más a hacer fotos, casi no puedo evitarlo cuando paso por Figueras entrar a ver la casa, dar una vuelta por el jardín y rendir pleitesía a doña Socorro.Como dices, los matrimonios tio-sobrina fueron muy corrientes entre indianos, lo que conllevaba una diferencia de edad de 20 años o más. Muchos ya no pudieron tener hijos y quedaron muchas viudas al frente de la herencia y de la casa. El indiano, en ese amor desmedido por su tierra, no solia querer casar con mujeres de por allá, aunque se dieron casos. También la familia ejercía presión para este tipo de casamientos entre parientes, como un medio para hacer prosperar a todo el clan. De esta manera, cuando el indiano planta sus reales en la nueva casa de Asturias, se llena de parentela revoloteando sobre la dulce miel del éxito social y el dinero. Por cierto que doña Socorro, a pesar de enviudar muy joven, nunca volvió a casarse. Seguro que pretendientes no le faltaron.

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