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SOBRE MIS PASOS

SOBRE MIS PASOS

Desde hace tiempo necesitaba volver.

Muchas veces mis fotos no hacen justicia a lo que veo y a lo que siento.

Así me ocurrió en Villa Isabel, una casa de indianos que fotografié hace doce años.

El libro Un Viaje en el Tiempo incluye un reportaje de esta singular casa de indianos.

Ahora, con la excusa de preparar una reedición revisada de este libro -lo cual es verdad- contacté con el propietario con la esperanza de poder fotografiarla de nuevo.

Esta vez jugaba con ventaja.

Conocía la casa y la recordaba como si fuera ayer. Repasé mis fotos para no cometer los mismos errores aun a riesgo de perder algo de frescura.

El día D entré por la puerta de atrás siguiendo al propietario, ansioso por tener una segunda -última- oportunidad.

Apenas diez minutos para recorrer los cuatro pisos de la casa, hacerme un guión mental y apresurarme escaleras abajo.

Casa de Indianos Villa Isabel, escalera  interior

A la una tengo una cita me dijo el propietario, pero tómate tu tiempo.

Dos horas no es nada pero, con todo el equipo tirado en el pasillo de la planta baja, entré sin dudar en el gran comedor.

Era un día lluvioso, pero a ratos se colaba un sol furtivo, filtrado por los cristales sucios.

Casa de Indianos Villa Isabel, comedor de la casa

Hay lugares que parecen sostener su energia, inmunes al desgaste del tiempo, y en este comedor perdura el eco de las grandes reuniones de la familia Castro.

Tras lograr una gran fortuna en Cuba, los veranos la extensa familia recalaba aquí obedeciendo la llamada de la matriarca.

La casa se fue abandonando progresivamente, abrumada por las ausencias, hasta que se hizo el silencio.

Años después, otra numerosa familia la habito durante treinta años, desde finales de los años setenta hasta el 2012.

Ahora lleva casi diez años cerrada, la galería de la fachada oeste se ha desmoronado y el pasado invierno un enorme pino se desplomó sobre la verja, esquivando milagrosamente la casa.

Casa de Indianos Villa Isabel, foto antigua

El propietario me deja trabajar a mis anchas, no puede ser mas amable.

Poco a poco establecemos una coreografía silenciosa.

Él va por delante, encendiendo luces, abriendo contraventanas y apartando distracciones.

También me hace un favor rociando con insecticida detrás de las cortinas donde zumban ingentes colonias de moscas.

A ratos me siento colocado por el éter venenoso.

Pero no pierdo la concentración. Si hay algo que deslumbra en Villa Isabel es la pintura decorativa de techos y paredes, repleta de motivos florales.

La casa se construyó en 1906.

Una casa vacía es un campo abonado para la tristeza pero, al igual que me pasó en el comedor, no dejo de imaginarla en todo su esplendor: luminosa, alegre, generosa.

Ahora es oscura, lo sé por las largas obturaciones de mi cámara.

Sitúo el trípode junto al piano.

Este salón, de rosas y verdes, está en el primer piso.

Parece destinado a la intimidad familiar, no a las visitas sociales ni a las miradas ajenas. Comparte el espacio con los numerosos dormitorios.

En la planta baja, junto a la puerta principal, hay una sala para recibir a los intrusos.

Quedan los dormitorios.

Desangelados, las piezas de mobiliario se han convertido en paisajes vacíos.

Vila Isabel es un pequeño tesoro que espero pueda ser conservado.

12 Comentarios

  1. Íñigo

    He estado leyendo lo que nos contaste hace unos años sobre esta casa,tengo la sensación que hoy en día está peor que entonces,una pena,y por experiencia propia tengo comprobado que en este tipo de casas o estás encima de ellas ,gastando dinero e intentando tenerlas al día o estás perdido,son un pozo sin fondo.
    Es un verdadero milagro que los frescos se mantengan tan bien,con la humedad y el clima de Asturias es complicado que las paredes se mantengan totalmente secas,sobre todo si hablamos de terrazas y habitaciones que dan al exterior.Comprendo perfectamente al actual propietario,cuesta mucho mantener estas casas.
    Ayer estuve leyendo en internet varios artículos acerca de la decoración de muchas casas cubanas ,y su influencia en el indiano,que al regresar a Asturias quiso plasmar en su Casona sus recuerdos y añoranzas a través de la decoración,todos los frescos que vemos en estas casas son copiados de muchas casas en La Habana y en Cuba en general.
    En mi caso,en La Casona de Somao(Pravia),se mantienen bien las pinturas en la planta baja,que tú Alejandro conoces muy bien,en las habitaciones de arriba muchas pinturas están tapadas por papel pintado y otras se han perdido por la humedad ,hay que tener una cuenta en el banco con muchos ceros para restaurar este tipo de casas.

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    • Alejandro Braña

      Ignacio, es muy difícil mantener una de estas casas, por eso admiro mucho vuestra empeño. Villa Isabel está esperando un salvador con dinero y ganas de conservarla y restaurarla. Las similitudes entre las casas de Cuba y las que se construyeron aquí es fascinante. Me encantaría poder estudiarlo.

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  2. Ramón

    Sería una pena perder otra de estas joyas . Preciosas las pinturas decorativas , que parecen resistir tantos años. Saludos.

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    • Alejandro Braña

      Ramón, las pinturas tuvieron que llevar tiempo hacerlas. Hay noticia de que en algunas casas -no sé en Villa Isabel- estuvieron los pintores un año para hacer el trabajo completo. Qué paciencia!

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  3. Martín

    ¡Qué maravilla! Más allá del «abandono», es sorprendente que tantísimas pinturas decorativas hayan sobrevivido más de cien años, que las salas hayan conservado sus techos originales, que los diseños no hayan sido ocultados bajo papel psicodélico. Yo recuerdo, hace muchos años, cuando abrí por primera vez «Un viaje en el tiempo», que me enamoró la foto de ese salón en verdes y rosas. Automáticamente compré el libro porque necesitaba paladear lentamente la perfección y la belleza de ese interior, de esa cápsula evocadora de un tiempo ido. Villa Isabel es una de mis casas favoritas y espero fervientemente que caiga en buenas manos. ¡Gracias!

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    • Alejandro Braña

      Secundo tus deseos. Sorprendentemente las pinturas aguantan bien a pesar de que La Ferrería puede que sea uno de los lugares más húmedos que yo conozca en Asturias.

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  4. Francisco

    Fantasticas fotos y fantrastica casa, gracias por enseñarnos estos tesoros que tenemos en Asturias,

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    • Alejandro Braña

      Gracias Francisco. La Ferrería es un lugar bastante apartado y poco conocido. Recuerdo la sorpresa que me llevé al descubrir esta casa la primera vez.

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  5. José Antonio Rodríguez Martín

    Qué gusto da levantarse un domingo viendo estas fotografías. Pienso lo mismo que Lidia. Aunque el abandono probablemente haga que se pierdan cosas, las fotografías son un estupendo testimonio de lo que era. Hay detalles que se quedan grabados para siempre en la fotografía. Guárdalas muy bien, son historia.

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    • Alejandro Braña

      Gracias José Antonio. Cuando puedo ver ahora archivos fotográficos de hace un siglo me alegra ver que alguien se interesó por cosas que ahora me gustaría ver.

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  6. lidia

    Tus fotos ya han detenido el paso del tiempo. Villa Isabel, al menos para el recuerdo, ya está a salvo. Gracias, Alejandro.

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    • Alejandro Braña

      Gracias Lidia, espero que alguien se interese por la casa y quiera conservarla.

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