LA ESTRADA
Tras hacer fortuna en el negocio del tabaco, dejaron sus despachos por el ganado y los cultivos.
Una de las historias de indianos que más me fascina -por su singularidad- es la de los cuatro hermanos Martínez.
Yo los bauticé como los cuatro magníficos.
A diferencia de la mayoría de indianos que regresaron para vivir de las rentas y residir en ciudades grandes donde encontraban distracciones acorde a su nuevo estatus social y económico, los cuatro hermanos se quedaron pegados a la tierra.
Tal vez fuera por tradición familiar, pero su mayor interés estuvo siempre en la adquisición de hectáreas de tierras para explotar, con grandes ganaderías y nuevos cultivos.
Por esa razón estos indianos no construyeron ninguna casa nueva en la tradición indiana de una residencia para el verano.
Compraron propiedades cuyo principal valor eran sus extensiones de tierras y pastos.
Más tarde -por supuesto- reformaron las viviendas para ponerlas a la altura de su nueva posición como grandes terratenientes.
Así reformaron La Piconera -con proyecto de Juan Miguel de la Guardia– el Palacio de Sorribas, propiedad de un noble, el de Rubianes, el de Cutre o la casa de sus padres en La Felguera, Parres.
La que nos ocupa hoy, conocida como La Estrada, no era más que una casona rural.
Aquí llegó Bernardo Martínez en 1886 y la reformó, cubriendo entera una de sus fachadas con una galería.




En el lado opuesto, un porche soportado por columnas de hierro separa las dos plantas y enmarca la entrada principal.



El otro extremo también fue ampliado con otro cuerpo para albergar la capilla.

Como explotación agropecuaria se incorporaron o mejoraron otras construcciones, como cuadras, palomar, panera, viviendas de caseros, y se habilitó un camino entre árboles para darle señorío al acceso hacia la casa.

Así posó, a la puerta, un orgulloso niño presumiendo de bicicleta nueva.

Nobleza obliga, y ninguno de los hermanos se olvidó de lucir su propiedad ante la sociedad.
Es muy extraño -en Asturias- orientar una galería hacia el Norte, pero si la carretera principal está en esa dirección, quizás no quede otro remedio si lo que pretendes es llamar la atención.
Lo cierto es que es difícil no fijarse en esa enorme galería, a la derecha, entrando en Sevares (Piloña) nada más pasar el Palacio de Sotiello.


Tienes que meterte por un camino a la derecha para poder observarla con calma.
Es un conjunto extraño y hermoso a la vez, que se expande o se comprime según el tiempo y la hora del día.

Siempre he conocido La Estrada puesta a la venta sin éxito, y lleva así más de doce años.
Me hizo mucha ilusión encontrar fotos antiguas en el archivo del Muséu del Pueblu d’Asturies cuando Santiago me dio la pista de las del chalé de Maximinio
Las fotos en blanco y negro son del fotógrafo Modesto Montoto.
Me da mucha envidia ver la casa en tan buen estado.
Yo llegué a La Estrada en plena ruina, abandonada y arrasada por dentro.
Solo quedaban algunas pinturas de techos, molduras, marcos y detalles que evocaban el antiguo esplendor de hace un siglo.








Si hay una casa que me fascina es ésta. Paso a menudo por delante, y desde la primera vez que la vi, sigo enamorada de ella, con todos los inconvenientes, si me tocara la loteria la compraba, ningun miedo a esa maravolosa cristalera, eso se puede sostener si tienes quien te la limpie, y por supuesto pagar por ello. A la espera estoy. Gracias Alejandro por estos articulos y descubrimientos que nos aportas, he visitado unas cuantas casas casi con la misma pasion que pones en describirlas. Saludos
Gracias Lola, La Estrada te necesita, lleva muchos años en venta y no hay manera. Desconozco si piden mucho pero en cualquier caso no es el tipo de casona fácil de vender. Aun así, lleva su tiempo limpiar esa galeria pero Sera por dinero. Suerte
Adoro esa inmensa galería . Es incluso más grande que la de la casona del Sella. Seguramente sea la mayor de Asturias , ¿ no es así ?…
La mayoría de las galerías buscan un poco de rayos de sol en las orientaciones de este y oeste , pero no me parece tan extraño que las casas quisieran un mejor aprovechamiento de la orientación norte haciendo una extensión hacia el exterior con las galerías. A fin de cuentas quedan protegidas de las inclemencias del tiempo con su barrera protectora de tejadillo y ventanal acristalado .
Querido Íñigo : veo que lo de la galería no te convence … Me imagino que la experiencia de la tuya te haga ser poco reticente Sin embargo, por lo que a mi respecta, si pudiera , no me importaría ser ese “caprichoso “ que comentas…!!!
SALUDOS
Yo me apunto a las lista de los caprichosos.Creo que en metros cuadrados puede que sea la galería mas grande. No me convence esa orientación sin embargo. Cuando visite otras casas de indianos con galerías grandes, la orientación a mediodía es como tener un gran sistema de calefacción gratis. En verano se abren las ventanas y ventila la casa. Perfecto.
Estimado Nicolás,yo sé que las galerías en este tipo de Casonas aportan mucha luz,son una pieza o parte imprescindible de la construcción,como decís en invierno si el día ha sido caluroso son como una calefacción,pero………en mi caso particular en La Casona de Somao,siempre escuché a mi padre decir que las galerías dieron problemas toda la vida,ya en tiempos de mi bisabuela Encarnacion,problemas de goteras por la terraza que hay encima,humedades,lluvia que entra por cualquier rendija,hay que tener un mantenimiento constante,un año hubo un temporal tan fuerte que un lado da la galería sufrió desperfectos por qué se movió,recuerdo en los años 80 poner con mi padre calderos en las galerías debido al agua que caía de la terraza,hasta que pusimos la tela asfáltica,las galerías son muy bonitas,muy acogedoras para leer sentado en una mecedora siempre y cuando estén en perfectas condiciones y de momento las galerías de La Casona están apuntaladas por dentro para evitar que se vengan abajo.
Quería comentaros que estamos de obras en El Panteón,está entrando agua por la cúpula y hay muchas humedades,hace pocos años se restauró entero,por dentro y por fuera,pero debido al clima de Asturias parece que sirven de poco las obras,es tremendo,la verdad es que esa casa es un pozo sin fondo.
Ignacio, es tremendo lo que cuentas. Desde que conozco las casas de indianos me doy cuenta del mantenimiento que necesitan, pero hay que vivirlo como lo haces tú.
La primera vez que vi esta Casona en los libros creí que era una fábrica o algo referente a una industria, es que no la veo como la típica casa de indianos, esa galería tan enorme y de frente, me parece algo pegado y que no encaja.
Es posible que en sus buenos tiempos recién construída pues tuviese otro aspecto pero así como la vemos hoy en día no es apetecible para la venta, yo desde luego no la compraría, y encima limpiar los cristales de esa mega galería, pero nunca se sabe, quizá aparezca algún caprichoso.
Ignacio, la venta -el tiempo lo demuestra- está difícil. La Estrada es el resultado de añadidos sobre una casona rural sin más «adornos». El indiano se encargó de darle lustre con varios añadidos, entre ellos esta enorme galería. No creo que estuviera preocupado por limpiar los cristales.