ÁNGELES EN EL TECHO

In Indianos by Alejandro Braña11 Comments

Hay que tener cuidado de no tropezar con los muebles al entrar despistado en una de estas habitaciones mirando a las criaturas que habitan el techo.

Se queda uno embobado, inmerso en una escena celestial, olvidándose de la gravedad que nos mantiene pegados al suelo. Anteriormente había visto pinturas murales en iglesias pero la sensación es distinta aquí, la altura al techo es mucho menor y la escena parece envolverte y rodearte de sosiego.

Habíamos visto las pinturas decorativas, pacientes y anónimas. Aquí se trata de obras de más envergadura, encargadas en ocasiones a pintores conocidos de la época, según la capacidad económica del indiano.

Los temas son variados, pero abundan los ángeles, las nubes y todo tipo de figuras etéreas que flotan en el espacio de las habitaciones importantes de la casa susceptibles de recibir invitados, cargándolas de una atmosfera elegante y noble  que invita a caminar de puntillas para no hacer ruido.

Las fotos, por orden: Villa Flora (Llanes) inicio, 2 estancias de La Casona (Somao – Pravia), 2 estancias de Villa Santa Julita (Grado), 2 murales de Villa Tarsila (Luarca – Valdés) y el techo del comedor de la Quinta de Arriba (Alevia – Peñamellera Baja).

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Comments

  1. Todas muy bonitas, pero me quedo con las dos de Villa Tarsila; con esos angelotes retozando entre las nubes. La pena es que, una de ellas está bastante deteriorada.

    Un salaudo.

    1. Mª Luisa, como eres asidua del blog, ya sabes que a mi me tira La Casona de Somao. Un saludo.

  2. ¡Qué alegría tenerte de nuevo por aquí Alejandro!

    Como tú, me quedo con las de La Casona, sin menospreciar las otras, claro. Son de las mejor conservadas y de las más bellas.

    Me parece muy buena idea la del concurso, aunque tengo que estar más atendo ya que los premios son tentadores..jajaja

    1. Hola David, pronto habrá concurso, y lo pondré difícil. Gracias por estar de nuevo por aquí. Un saludo. 

  3. Ya sé Alejandro, que la niña de tus ojos es La Casona de Somao, y las pinturas de esta casa, como las del resto son preciosas, pero estas de Villa Tarsila tienen algo de eterea ingenuidad; no sé, quizas sea el colorido tan celeste. Las fotografias como siempre preciosas.

    Un saludo.

    1. Mª Luisa, esa pinturas murales de Villa Tarsila fueron realizadas por Tomás García Sampedro, un artista conocido, integrante de la colonía de pintores que veraneaban en San Esteban de Pravia, y de la que formó parte en alguna ocasión Sorolla.

  4. Todas estas habitaciones tan sugerentes tienen su propio encanto particular. Me pregunto que sensaciones tiene Alejandro cada vez que aparecen ante sus ojos unas nuevas «criaturas» esperando ser captadas por
    su cámara fotográfica y de alguna manera volver a sentirse admiradas, volver a recuperar su vida, su luz y su color.. Si tengo que tomar alguna elección creo que ME QUEDO CON TODAS!!!!.

    1. Oscar, la mayoría de las veces me siento un poco atropellado, pensando que no me va a dar tiempo a sacarlo todo y bien. Pero, como digo en el texto, sobre todo intento no romper nada, uf!. 

  5. A veces lo importante no es captarlo todo, basta con captar la ESENCIA de las cosas. Los fotografos sabeis bien que significa eso y tu lo haces muy bien. También entiendo que un tripode desplegado y en plena acción y una mochila con todos los accesorios, camaras, objetivos, etc. pueden convertirse en algunos lugares en verdaderas armas de las que tener mucho cuidado.

  6. Supongo que lo de atropellarte un poco será por no perder la magia de ese instante que vives y quieres capturar para poder compartirlo…. bueno, creo que alguna vez me ha pasado ( con mi cámarita de bolsillo ) y si al final consigues esa instantánea , te llena de orgullo haberla logrado. Un saludo.

    1. Ramón, gracias por participar. Veras, hacer un reportaje  de interiores de una de estas casas lleva mucho tiempo y la paciencia de los dueños tiene un limite, por eso me atropello un poco tratando de hacer lo más posible en el menor tiempo (antes de que me inviten a marcharme). La gente suele ser muy paciente. Recuerdo un caso en el que el señor, sin decir palabra, acabo sentado en el banco de la entrada leyendo la guía teléfonica, tan desesperado estaba, y me miraba como diciendo «quien me manda a mi…». Un saludo. 

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