UNA VEZ DENTRO

In Indianos by Alejandro Braña12 Comments

Es probable que a Iñigo Noriega la Quinta Guadalupe le hubiera parecido solo un poco más grande que una casa de muñecas.

Del gran número de haciendas que poseía en México, solía pasar más tiempo en la de Zoquiapán. Esta lujosa residencia tenía un comedor de 50 metros de largo con capacidad para 250 comensales. Por allí pasaron los más influyentes personajes de la época a rendir pleitesía al gran indiano que se había convertido en el dueño de medio país.

Volviendo a Colombres, la Quinta Guadalupe es actualmente la sede del Archivo de Indianos y se puede visitar todo el año. Aunque muchas cosas han cambiado, desde la misma entrada se respira ese aire de grandilocuencia y esplendor unido a las referencias a México en sus estucos, puertas, el magnifico patio.

Para los que nos gusta esto de los indianos, la Quinta Guadalupe es algo así como La Meca, hay que ir aunque solo sea una vez en la vida.

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Comments

  1. Me fastidia un poco ver los obligatorios extintores por ahí puestos, me devuelven al presente de golpe…. un saludo.

    1. Ramón, en general suelo quitar cables y alguna que otra cosa molesta de las casas para que la gente disfrute más de la vista. Los interiores los dejo como están. Pero estoy de acuerdo, los extintores distraen.

  2. Tienes razón, tendría que ser obligatorio peregrinar hasta allí..y merece la pena. Es preciosa, expectacular…y pondría muchísimos calificativos mas.

    1. Totalmente de acuerdo, además visitando Colombres se empieza a tener una idea de lo que representa el legado de los indianos. Un saludo Noemi.

  3. Una de mis estancias favoritas es la Biblioteca, ¿serán originales esas librerías?

    1. Martín, me dijeron que la Biblioteca no era de la casa, se puso como parte del nuevo equipamiento para el Archivo de Indianos.

  4. Ya decía yo, jeje. Sé que hay pocas casas indianas con biblioteca, estaría bien que hicieras una recopilación con las pequeñas bibliotecas que has ido encontrando. Por pedir que no quede!! Gracias!!

    1. Martín, es buena idea, pero no tiene mucho recorrido. Aparte de la espléndida biblioteca de Villa Santa Julita, hay poco más reseñable que se conserve. Seguro que Manuel Ibáñez Posada llegó a tener una buena, pero ya no está allí. Probablemente también el conde de Mendoza Cortina en su palacio de Pendueles, pero no queda nada. Al margen de que la mayoría de indianos no tuvieran mucho interés por la cultura, en gran parte por falta de formación, otros tenían sus residencias principales en Madrid o en América, dónde quizás tenían bibliotecas más extensas. En todo caso, me apunto la idea por si le puedo dar una vuelta. Gracias.

  5. Sinceramente es la que menos me gusta de todas, me parece excesivamente vulgar y presuntuosa como si fuese un gran palacio pero sin embargo no llega a la elegancia de otras. Es una pena que no conserve el mobiliario original pero he de decir que me alegra que se conserve para el archivo, independientemente de mi gusto, es imposible negar su valor y su presencia.

    Qué fue de la casa en los últimos años antes de ser rehabilitada?

    Un saludo!

    1. David, ya sabes que me encanta la discrepancia. A mí me gusta el patio, me parece estar en otro lugar. Lo demás es una ambientación más o menos acertada, y me gusta pasear por el jardín. En los comentarios de la entrada “Con los Cinco Sentidos”, escribieron Ana Belen e Isabel recordando que estuvieron internas en la Quinta Guadalupe cuando era un colegio. Ana Belen cuenta haber estado allí en el año 78. Teniendo en cuenta que el Archivo de Indianos se abrio a mediados de los 80, la casa no debió de estar cerrada mucho tiempo. También comenta José que antes de la Guera Civil fue un psiquiatrico para gente con dinero. Seguramente fue hospital o similar durante la Guerra y más tarde un horfanato antes de ser colegio. En fin, mucha historia para esta casa; con ese ritmo es imposible conservar nada.

  6. La verdad que es un lugar adecuado para ser un hospital o para un psiquíatrico, con jardines ese gran patio, me parece muy adecuada. Por sus dimensiones, debía ser bastante difícil de manejar como casa, o eso me parece. ¿Cuando se dejó de usar como vivienda?

    1. Es una buena pregunta, no sé si llegó a estar habitada. Iñigo Noriega no vivió nunca en la Quinta Guadalupe, pero quizás algún familiar, aunque por poco tiempo ya que la casa se terminó en 1906 y en los años 20 ya funcionaba como psiquiatrico.

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