TAN CERCA, TAN LEJOS

In Palacios by Alejandro Braña12 Comments

Hoy me subo al carro de la actualidad para hablar de la Monarquía.

Casualmente el otro día me topé con un artículo de la periodista Carmen Duarte para el suplemento “Crónica” del diario El Mundo con fecha 29 de Agosto de 2004 en el que, bajo el título de “Marivent en Asturias”, citaba seis palacios como los candidatos a ser la residencia de los Príncipes de Asturias en aquellos veranos de vino y rosas.

2004 es una fecha aún cercana, pero que ahora resulta tan lejana a tenor de las cosas que han sucedido después. Pero voy al grano, aquí están (estaban) las seis opciones.

El lugar con más posibilidades, según la periodista, era el Palacio de las Huelgas en Villamayor, concejo de Piloña. Construcción del siglo XVI, con 600 metros cuadrados, y en perfecto estado de conservación.

El Castillo de San Martín, en Soto del Barco, un lugar hermoso y emblemático en la desembocadura del Nalón que forma una península cerrada por un muro almenado y una torre del siglo XIV.

El Palacio de los Selgas, en El Pito, concejo de Cudillero. Este precioso palacete cuenta con uno de los jardines más extensos y maravillosos de Asturias.

El Palacio Jardón en Viavélez, una de las más exclusivas casas de indianos. Aquí tienes más información.

Me sorprenden los dos últimos, en estado muy ruinoso comparado con los anteriores. El Palacio de Villanueva, en San Cucao, concejo de Llanera. Lo puedes ver en “Palacios Rurales de Asturias, Tomo I”.

Y para terminar, las Torres de Donlebún, en Figueras, concejo de Castropol, que está hoy día empezando a ser rehabilitado, y cuya propiedad cuenta con más de 40 hectáreas de terreno.

Aquí está el enlace al artículo completo.

Por mi parte puedo añadir que la historia se repite. Ya en el año 1923, tras una visita del entonces Príncipe de Asturias a Gijón, se pensó en construir una residencia para el heredero y se encargó el proyecto a Manuel del Busto. El dibujo es un boceto realizado por el arquitecto, el palacete iba a estar ubicado a las afueras de Gijón, en la zona del Cervigón.

Y los cuentos de Príncipes terminan con colorín colorado…

Nota: He añadido dos fotos más en la entrada “A Pie de Página”, una es de la panera y la otra, muy interesante, de la casa ya con la galería (gracias José).

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Comments

  1. El palacio de Selgas cuenta con un maravilloso jardín para ser visto pero no paseado. El pasado verano por recomendación tuya visitamos la exposición de Meléndez y de paso el palacio. La exposición, el palacio y las vistas que desde él había nos gustaron pero no permitían adentrarse en el jardín ya que estaba acordonado y además te obligaban a dejar todas las pertenencias en la entrada, incluida la cámara de fotos.Todo fue como muy rígido,te sentías continuamente vigilado., en nuestro caso creo que sin motivo. Un beso

    1. Ascen, desgraciadamente fue así, y no me explico a qué viene tanto secreto. Yo también me sentí un poco incomodo y que su actitud estaba fuera de lugar (ya no lo ves ni en los mejores museos del mundo). Hace tiempo que considero el Palacio de Selgas una fortaleza inexpugnable (fotograficamente hablando). Estas fotos desde el exterior es lo único que tengo. Un beso.

  2. Es totalmente cierto lo que decís. No cabe duda que es el Versalles asturiano por excelencia pero hasta en el propio Versalles (dentro de una ruta) no te guían como un cordero puedes curiosear por toda la estancia. Cierto es que los muebles, por ejemplo, además de ser valiosas antigüedades están muy vividos y algunos cercanos al desastre como las tapicerías de algunos sofás y colchas. Ya no decir la posibilidad de acceder, salvo la exposición que menciona Ascen que era fácil, es casi imposible. Aún así para criticar un poco he de decir que la decoración , a pesar de ser riquísima, es de las más vulgares que he visto. No por las piezas en sí, sino por la colocación y la convivencia de todas ellas. Lo que menos me gustan son los cuadros (hay excepciones)! Nos has enseñado multitud de casa que con menos medios lograron unos interiores fantásticos. Pero a pesar de todo un tesoro y una maravilla que se conserve así!

    1. David, me cuesta entender que no se puedan hacer fotos en un jardín, dentro de una ruta guiada. Es probable que tenga una explicación, pero tiene que ser muy buena. Selgas es un tesoro, pero creo que se puede dar a conocer un poco sin causar daños.

  3. A todas estas, ¿a quién le pertenece ahora la Quinta Jardón?

    1. La Quinta Jardón sigue en venta desde hace años, pero no ha aparecido todavía un comprador. Los descendientes de Eduardo Jardón son los dueños.

  4. No sería una elección fácil, pero yo escogería el el Palacio Jardón…. y es que Viavélez me encanta. Pero creo que si ellos tuvieran que escoger, sería algo más modesto, está la situación muy apretada para el país.

    1. Ramón, ya veo que barres para casa, en lo que a Indianos se refiere. Buena eleccion!.

  5. Como siempre, no sabría por cual decantarme…Lo primero que he pensado al ver las dos últimas (las que están en estado ruinoso) es que quizás se han añadido a la lista porque su rehabilitación les permitiría adecuar el lugar a sus gustos. Esta gente (y quien no, pero sobretodo ellos que tienen más posibilidades de hacerlo) siempre quiere dejar su impronta…e incluso cuando no es necesario, tiran paredes, modifican distribuciones y hacen un sinfín de obras cambiando por completo un edificio e incluso su entorno…

    1. Esas dos opciones eran una posibllidad de restaurar haciendo una distribución a capricho, y Donlebún, que está en su primera fase de rehabilitación, será un ejemplo de eso, creo que podrán hacer algo singular, y espero que acierten.

  6. También estuvimos este verano en la mansión de los Selgas y coincido con los comentarios anteriores sobre las exageradas medidas de seguridad (se publicaron dos cartas en La Nueva España con quejas sobre el trato recibido). La verdad es que daban ganas de darse la vuelta, pero hay que reconocer que era una ocasión única, aunque no se pudiese sacar ni un pie de la línea marcada.

    1. Estoy de acuerdo Ana, la ocasión lo merecía aunque las formas eran muy mejorables. 

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