RETRATOS EN NEGRO

In Indianos by Alejandro Braña26 Comments

Tengo mucho apego a estas fotos por muchos motivos, creo que todos ellos confesables.

Con estos retratos inicié una pasión por las casas de indianos, su arquitectura, sus historias, que continúa hoy día ampliada y aumentada. Fueron mis primeros viajes descubriendo las casas y pidiendo permisos para acceder al jardín; tardaría unos años en atreverme a entrar hasta la cocina.

También porque son fotos en blanco y negro, un medio que tiene esa capacidad de desprender a lo retratado de todo lo superfluo, dejando solo esa esencia más cercana a los sueños. Finalmente, porque Casonas de Indianos, Cuaderno de Fotografías, supuso mi primera aventura editorial. Nuevedoce aún no existía, yo no sabía nada de edición (ahora tampoco), pero la ingenuidad del principiante deja siempre un dulce recuerdo.

Viendo de nuevo las fotos, me parecen muy contemplativas, hablan claramente de mi admiración por las casas, su belleza y su decadencia a partes iguales.

Las casas, por orden de aparición, son las siguientes: La Perla, La Atalaya, Las Baragañas, Chalé de la Marquesa de Argüelles, Villa Excélsior, Quinta Jardón, Casa Mori y Palacio Jardón.

Nota: ahora me doy cuenta que ya hemos hablado de casi todas ellas en este blog (esto crece deprisa!) a excepción de La Perla, que ahora es un dispensario médico, y de la Casa Mori, que es muy interesante y saldrá pronto.

A lo largo de este mes sortearé un ejemplar de este libro entre todos los que dejéis un comentario en esta entrada contando vuestros inicios en “la afición indiana”. Los que ya lo tenéis, deberíais participar, siempre resulta un buen regalo. Gracias como siempre.

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Comments

  1. Hola Alejandro!Me encanta tu blog y el trabajo que estás haciendo me parece interesantísimo y muy valioso.Gracias!!!!!!

    1. Elena, muchas gracias por asomarte al blog. Tengo ganas de seguir mostrando aquí muchas cosas que voy descubriendo por Asturias. Un saludo.

  2. Mi admiración por las casas de Indianos viene desde la infancia. Mas tarde, cuando empece a viajar por todo Asturias, las veía siempre entre prados, con su palmera elevandose al cielo, y me parecian pequeños palacios por su arquitectura y colorido. Mi sueño era poder ver el interior de alguna de ellas, y mira por donde, tu lo has cumplido con tu libro “Un viaje en el Tiempo”. Cada día que pasa me gustan mas, y mi deseo sería comprarme una, pero eso es imposible por falta de poder adquisitivo para tal fin. Seguiré admirandolas a traves de tus libros y este maravilloso blog que nos hace soñar con cada entrada que pones en él. Que distintas parecen fotografiadas en blanco y negro; me gustan mucho mas con su color natural. Un saludo.

    1. Gracias Mª Luisa, como siempre. Yo cuando las veia al principio, me llamaban la atención, pero no las relacionaba con una historia común. Tardé tiempo en darme cuenta de la gran aventura que yacia detrás y en el patrimonio tan singular que tenemos en Asturias. Ah, y siento que no tengas una casa de indianos para ir a hacerle fotos. Un saludo.

  3. La verdad es que las casas de indianos han estado presentes en mi vida desde la infancia, como en la mayor parte de la vida de los asturianos. En Avilés son abundantes, ahí aparece La Perla majestuosa (supongo que la foto tienes bastante tiempo, porque ahora no luce tan bien). Mi primera gran historia con los indianos, y que recordaré siempre con gran emoción, fue el día que estaba paseando por Somao sacando algunas fotos y los dueños de La Casona me dejaron entrar al jardín y al soberbio mausoleo. Me encantaría que se repitiese en otra casa pero por el momento y como dijo Mº Luisa, tu sacias esa curiosidad cada día en el blog.

    Un saludo.

    1. David,la foto de La Perla tiene tiempo, acababan de concluir la restauración y lucía espléndida. Ahora ya está necesitando un lavado de cara. Como sabes, tengo una cuenta pendiente con las casas de Avilés. Estoy reuniendo contactos y tiempo para ponerme con ellas este invierno, ganas no me faltan. Así que espero ir publicando aquí algunas cosas. Gracias por participar.

  4. Si la tuviera,estoy segura de que luciria esplendorosa a traves de tus fotografias. A ver si cae una primitiva y puedo cumplir el sueño de tenerla y que tu la fotografies . Soñar, de momento no cuesta dinero; ja,ja. Un saludo.

  5. Como bien dicen por aquí, creo que las casas de indianos siempre han estado presentes en los asturianos, y desde hace ya muchos años, con ocasión de mis estudios en Luarca, me llamaron la atención, y fui entrando en su mundo, y nunca mejor dicho “entrando”. Para mí, las palmeras que acompañan generalmente a las casas, espectaculares, forman un todo con ellas, signo de distinción, y he visto muchas palmeras en Canarias, pero como las “indianas” pocas. Espectacular esa segunda fotografía, pero como siempre, mi favorita es esa “quinta”, tanto que estuve soñando una temporada y a punto de asociarme con alguien para poder optar a una hipotética compra, aún cuando, decían, no estaba en venta, que parece sí lo estaba; pero bueno las cosas pasan sin darse cuenta; y ultimamente de vez en cuando, me asomo a este estupendo blog y disfruto con tan maravillosas fotografías y relatos, sin tiempo para viajes ni visitas como desearía, pues la vida se ha puesto algo cuesta arriba, pero bueno es saber que ahí siguen y seguirán.
    Saludos!

    1. Gracias Albert, ya recuerdo que habias contado aquí que estudiaste en Luarca y por tanto creciste entre casas de indianos. Supongo que entonces eran fortalezas estupendas que asaltar, la diversión estaba garantizada. Entiendo que con la “quinta” te refieres a V. Excélsior, con su tira y afloja de vendo-no vendo de estos años pasados. Un saludo. 

  6. Mis inicios en la afición indiana empezaron cuando hice un curso de extensión universitaria en Boal, a cargo de Gloria López Tellez y compañía. Si bien es cierto que viviendo en Boal siempre estuve rodeada de la magnífica arquitectura de esta gente, supongo que empecé a verlo con otros ojos cuando adquirí más conocimiento sobre el tema. Poco a poco me sorprendí viajando por todo Asturias en busca de nuevas joyas, y con la ayuda de este blog me resultó más sencillo.

    1. Gracias Diana. Yo tardé bastante en ir a Boal desde que empecé a conocer las casas. Fui atraido por Villa Anita, y me llevé la sorpresa de encontrar muchas más casas interesantes.

  7. La verdad es que no tengo un recuerdo exacto sobre en qué momento me empezaron a interesar, supongo que siempre estuvieron ahí y siempre me fascinaron, quizá más a raíz de conocer a Covadonga Álvarez Quintana en las clases de Historia del Arte, donde fue una de las mejores profesoras y una persona que es toda una institución en el tema.
    Luego vendría el interés en general por el arte y, sobre todo, por la arquitectura. Empecé a comprar los primeros libros sobre el tema y a fijarme aún más si cabe en este patrimonio tan importante para nuestra tierra.
    Finalmente, las joyas que suponen tus libros, han hecho el resto, junto con un blog que es un auténtico lujo para los que disfrutamos descubriendo Asturias.

    1. Xurde, mis inicios están ligados a la tesis doctoral de Covadonga Álvarez Quintana. Se publicó en 2 tomos, más de 1000 páginas dedicadas a desgranar la arquitectura de indianos en Asturias, con un trabajo de campo extraordinario respaldado por unos conocimientos exhaustivos de la historia del arte. Esa fue, y aún sigue siendo mi gran guía. La tengo llena de anotaciones, subrayados, marcapáginas, etc. Algún día quiero hablar de ese libro aquí en el blog. La poca o mucha atención que se le presta a a la arquitectura indiana se le debe a ella. 

    1. Gracias Patricia, el blanco y negro no gusta a todo el mundo, pero a mí si me llena.

  8. Yo te voy a dar dos comentario por el precio de uno.
    Como casi todos, empecé a fijarme en las casas indianas de cria, en Llanes. Supongo que por el componente romantico que tienen, ya sabes, palacios, principes y princesas, bailes de gala…a los ojos de una chiquilla no se distingue entre estas casas o el palacio de Disneyworld. Y desde luego, leer muchos libros de Enid Blyton tipo Los Cinco tambien ayudaba. Así que yo era de las que se asomaba a las verjas con la esperanza de que algun propietario me viera, se apiadara de mi y me dejara entrar. La única (y mala) experiencia que tuve la conté ya una vez en el blog de “El jardin de Villa Excelsior”, así que me imagino que alguno de los que por aquí andan la habrá leido. Y ya despues de tiempo sí que pude entrar en un par de ellas, pero no de las más espectaculares, a excepción de “nuestra” villa, claro. Eso es caso aparte.
    Y en cuanto a tu libro “Cuadernos de fotografia”, me acuerdo que lo ví en el escaparate de una libreria cerca del Milán, allí bien mono, esperando pacientemente a que alguien se lo llevara a casa. No sé si te fuí “infiel” a tí con el de Eduardo Mencós (La gran aventura de los indianos) o a Eduardo contigo, porque sí tengo media idea de verme casi a la vez con los dos libros; el de Mencós me gustó por sus fotos y el tuyo por las fotos, por la melancolia especial del blanco y negro y por su portada. El caso es que pasé de largo y de repente procesé en mi cabeza la palabra indianos y me di media vuelta. “Acaba de llegar, está recien editado” me dijo la librera, y claro, salí con él debajo del brazo, más contenta que unas pascuas.
    Pero con quien os fuí absolutamente infiel fué con los dos tomos de la tesis de Covadonga Alvarez Quintana, fué la primera publicación de indianos que me compré (95-96?) y estoy de acuerdo contigo, es la Biblia de la arquitectura y sociedad indiana. Siempre digo que ella es lo que a mi me hubiera gustado ser, profesionalmente hablando. Vamos, que es mi idolo (o habrá que decir idola, para ser politicamente correcta?). Me encantaria poder conocerla algun dia, admiro enormemente su trabajo.
    Saludos y buen finde.

    1. Mariam, yo suscribo tu admiración por Covadonga y su trabajo. También me alegra que recuerdes el libro de Mencós, es otro de los hitos en el descubrimiento indiano, que salió por la misma época que “Casonas”. Me encanta la imagen de “asomarse a la verja”. Eso lo hemos hecho muchos, tratando de ver al menos un trocito de la casa de las que estaban más escondidas. Y por supuesto la esencia romántica, que estas casas destilan por los cuatro costados, vinculada a la aventura de sus primeros propietarios y a una historia que casi siempre acaba bien. Un abrazo.

  9. Sí, la verdad es que los libros de Covadonga ocupan un lugar de privilegio en mi biblioteca indiana.

    1. Solo me hubiera gustado que tuviera más fotos, para no volverme loco con determinadas referencias a casas.

  10. Hola Alejandro, llevo desde hace un tiempo siguiendo el blog, lo encontré de casualidad, y te tengo que decir, que me quedé enganchado, me fascina…
    Enhorabuena por la iniciativa… Un saludo.

    1. Gracias Pelayo, ya sé que eres suscriptor, y eso es como un apoyo moral para este blog. Un saludo.

  11. Hola Alejandro.
    Me parece una maravilla tu pagina. Mi “aficion indiana” la llevo en los genes, pues Socorro Sanchez era mi bisabuela. Todos los veranos de mi infancia nos juntabamos todos los primos en las diferentes casas.
    Un saludo.

    1. Qué alegria tener noticias de descendientes de indianos. Siempre me resulta emocionante y espero que sigas visitando este blog. Un saludo.

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