LA MANZANA DE GÓMEZ

In Asturias, Indianos by Alejandro Braña14 Comments

La Manzana de Gómez debería de ser algo más que el nombre de una tienda. Me sugiere el título de un cuento corto con final incierto pero sin moraleja.

Gómez -con su apellido corriente- podría representar a uno de tantos indianos que lo intentaron con todas sus fuerzas en algún país de América.

Gómez se quedó a medio camino, o quizá no. Los sueños son elásticos, estiran y encogen con el transcurrir de la vida.

Llegado el momento, muchos otros Gómez supieron regresar con su capitalito para invertirlo todo en levantar un hogar en el pueblo, con tienda en la planta baja y vivienda en el piso superior.

Este Gómez abrió la puerta de su negocio en 1922 a la entrada de Labra, concejo de Cangas de Onís.

La casa se sitúa al borde de la carretera que -uniendo Posada de Llanes con Cangas de Onís- era por entonces una vía principal para conectar la costa con el interior.

Ahora que lo pienso, seguramente La Manzana de Gómez era otra historia sobre héroes anónimos.

Comments

  1. ¡¡ Qué “bonitíssimooo” nombre para una tienda así !!

    ¡ Qué bien quedan los nombres de los comercios pintados directamente sobre la pared blanca !

    ¡¡ vivan los héroes anónimos !!

    SaLuDoS

  2. Parece una cantina del Oeste de Estados Unidos. Habría emigrado el señor Gómez a; Nuevo Mexico, Arizona, Colorado??? Hasta el nombre de la tienda me suena americano.

    1. Author

      Nilsa, poco sabemos de los que emigraron a Estados Unidos. El idioma era una barrera pero hubo colonias de asturianos en varias zonas de ese país.

  3. En La Habana, existía una zona conocida como “la manzana de Gómez”, desconozco si hoy sigue existiendo.

    1. Author

      Qué interesante José, ¿era un barrio de La Habana o solo unos cuantos bloques? La coincidencia del nombre es llamativa. Gracias

  4. Posiblemente el indiano emigró a Cuba. Y posiblemente, se estableció en La Habana. Y posiblemente, se apellidaba Gómez. Y, por lo que vemos, formó parte de los indianos “del capitalito” (como tú, Alejandro, bautizaste acertadamente).

    Y a su regreso, quiso tener su propia y modesta “Manzana de Gómez”, al igual que el edificio habanero promovido por Andrés Gómez-Mena, indiano burgalés de Cadagua, en el Valle de Mena, que llegó a fundar un imperio azucarero que -acrecentado por alianzas familiares- perdura en la actualidad.
    José apunta el dato: “existía una zona”… Más que una zona, es exactamente eso, una manzana completa. Un solar casi cuadrado, a cuatro calles, en el que Gómez-Mena, a finales del siglo XIX, sobre lo que se llamó “ruinas de Zulueta”, levantó varias plantas para negocios muy diversos, con tiendas exquisitas en sus bajos. Fue la primera construcción de la ciudad dedicada por completo a uso comercial. Allí se emplearían, con seguridad, muchos de los emigrantes españoles que iban llegando a La Habana ¿quién sabe si -también- nuestro indiano “del capitalito”?
    Situada frente a Parque Central (muy cerca del antiguo Centro Asturiano de Manuel del Busto) la Manzana de Gómez ha tenido una larga y muy azarosa vida.
    La construcción reunió los mejores materiales en la época y todavía en el suelo y las paredes se pueden ver las iniciales de su promotor -GM- entrelazadas. Tiene columnas en todo su perímetro, que forman soportales. Está cruzada en diagonal por dos calles interiores en aspa que facilitan la deambulación y proporcionan luz cenital a todo el edificio. Yo la conocí -hace casi veinte – ya muy degradada, con los escuálidos negocios propios de la isla posteriores a 1959.
    Hace varios años se emprendió una rehabilitación completa que culminó con la inauguración, en 2017, de un hotel de lujo de capital suizo.
    No me quiero extender más. Hay mucha información sobre este interesante edificio y sobre su promotor. La saga Gómez-Mena es hoy una muy poderosa “dinastía”.
    A tanto no llegó el asturiano de Labra, pero seguro que levantó su “Manzana de Gómez” con el mismo entusiasmo que el burgalés (o más…)
    Estupendas las fotos, Alejandro. Como siempre, destilas belleza de las ruinas.

    1. Author

      Qué lujo Maite!, muchas gracias por esta explicación pormenorizada e interesantísima. Podemos pensar que “nuestro Gómez” estuvo en La Habana y que a lo mejor trabajó en una de esas tiendas de las que hablas en la “manzana de oro” y que, duro a duro, ahorro para su regreso y para tener su propia Manzana de Gómez.
      A veces me detengo a fotografiar edificios y casas siguiendo mi intuición, algo me llama sin saber bien qué es. Esta vez lo tenía claro, ese nombre era puro realismo mágico. Un abrazo.

  5. Esta vez -como muchas otras- tu intuición vuelve a descubrir un hilo del que tirar que nos conduce a una historia tan larga y compleja (con luces y sombras) como queramos conocer.

    Y es esa intuición tuya, Alejandro, el olfato para descubrir casas, rincones, historias… -unida a tu maestría con las cámaras y los textos- lo que nos hace adictos entusiastas a este blog 😉

    Un abrazo

    1. Author

      Muchas gracias Maite, siempre me acuerdo de apoyos tan cariñosos como el tuyo cuando las cosas se atascan o no salen. Un abrazo.

  6. Que tu intuicion, entusiasmo, curiosidad, y amor por descubrir todas las joyas indianas,(o no) a lo largo y ancho de Asturias, no te abandone nunca. Nosotros, seguiremos disfrutando con este maravilloso blog.

    Esta casita con su tiendecita en los bajos, me recuerda mucho, a todos esos comercios, que otros muchos abrieron con su capitalito, para seguir creciendo, y para satisfacción personal. Siempre que voy a Boal, me paro a mirar todos esos comercios, en los bajos de las casitas, y me entristezco, al pensar, en el entusiasmo, con el que sus dueños los abrirían a su vuelta de las Americas, y que hoy en día, casi todos están cerrados, El sino de los tiempos, sin duda.

    Otra entrada preciosa Alejandro.

    1. Author

      Gracias Mª Luisa, ahora que hablas de Boal, me acuerdo de la entrada en este blog sobre esas tiendas. Lo titulé Calle Melancolía por la pena que me daba ver todos esos comercios abandonados. En cada pueblo ocurre lo mismo y algunos de estos locales tienen un encanto especial. En cuanto a casa indiana/comercio me sigue encantando la de Camilo Arrojo en Novellana y hay otras muestras también aquí

  7. Recuerdo estas entradas Alejandro, sobre todo la de Boal, ya que, son tantas las veces que he estado alli, que le tengo a esa calle un especial cariño.A ver si entro de nuevo en ellas, para seguir deleitandome con esas casitas tan coquetas.

    1. Author

      La desaparición de estas tiendas fue en realidad muy rápida, en pocos años estaban casi todas cerradas

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