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LA FONDA DE LA PACA

En Cuaderno de Campo por Alejandro Braña11 Comentarios

Me acerco atraído por ese nombre y pego la nariz al cristal; el interior está limpio y ordenado, pero no veo a nadie. Al entrar, una mujer menuda está barriendo la escalera y una olla solitaria echa humo en la enorme cocina de carbón al otro lado del distribuidor. Me presento;  ella se llama Conchita y parece acostumbrada a tratar con extraños que están de paso. Aunque el negocio cesó hace tiempo, todo está bien conservado; mientras, la luz entra a raudales por la galería acristalada que se abre al fondo. Estoy en Boal, en la vía principal que atraviesa el pueblo y rodeado de casas de indianos. Sus padres y abuelos emigraron a Cuba y lograron reunir un modesto capital con el que abrir la fonda a su regreso. Sus retratos cuelgan en el comedor principal junto a un espejo inclinado, en el que, por momentos, se refleja mi anfitriona mientras va y viene abriendo contraventanas; pero Conchita no quiere salir en las fotos. No tiene prisa y yo tampoco. Hablamos a distancia mientras ella vigila el puchero y yo el visor de mi cámara. Nos despedimos junto al mostrador del bar-tienda y la veo alejarse, abrir el aparador y sacar un plato…   la-fonda-de-la-paca-2b81aa

Alejandro BrañaLA FONDA DE LA PACA

Comentarios

  1. Patricia Cachero

    Yo también he tenido la suerte de conocer a Conchita. Me gustó mucho la fonda y las historias que me contó la buena mujer.

    Me encanta el blog.

    1. alejandro

      Gracias Patricia por participar. Para mi fue un encuentro casual, estaba dando vueltas arriba y abajo de la calle, haciendo fotos a las casas, y me llamó la atención el nombre medio borroso debajo del pequeño escaparate. Tuve la impresión de que agradecía la compañía.

  2. justo

    enhorabuena, menudas fotografias que haces, se ve que tienes talento, un saludo muy cordial

  3. Guillermo

    Gracias, Alejandro, por añadir estas imágenes. Yo también conozco a Conchita y a su hermana Ceres, que en paz descanse, que juntas se encargaban del establecimiento hasta hace unos años. En él se alojaba mi bisabuelo, cuando se alojaba en la localidad para ver a la que fue mi bisabuela. Yo mismo también me tengo alojado en La Paca muchos buenos veranos, disfrutando de la riquísima comida que preparaban en la cocina de leña que comentas. Seguramente pase pronto por ahí y le haré una visita, pero sin sacarle fotos, que nunca le han gustado. Enhorabuena por tu trabajo.

    1. Alejandro

      Gracias Guillermo. Mi encuentro fue casual pero no se me va a olvidar. Por un lado, era triste ver ese sitio tan grande y a la vez tan vacio, por qué se intuye todavía la vida que hubo allí hace no mucho tiempo. Por otro lado, Conchita fue encantadora y no paraba de trabajar, creo que agradece las visitas. Gracias por compartir aquí tus recuerdos. Un saludo.

  4. Diana

    Ojalá llegue el día en que el hotel La Paca abra sus puertas de nuevo….soñar es gratis!!
    Hoy hemos estado en Armal, visitando el que fue el ayuntamiento, antes de establecerse definitivamente en Boal. También la casa fundada por Ramón Novo, que es impresionante y se encuentra frente a otra pequeña casa que fue cárcel. Por suerte nos encontramos con uno de esos señores cuyo conocimiento histórico no conoce límites…
    Una vez más digo que no necesitamos desplazarnos demasiado para ver lugares interesantes y para escuchar historias que dejan a uno con la boca abierta.

    1. Alejandro

      Diana, esos encuentros casuales con personas que tienen un vasto conocimiento del lugar, son lo mejor. Esas magnificas historias están cerca, pero a menudo nos dejamos deslumbrar por lo remoto. Un abrazo.

  5. José Antonio

    Mi abuelo hizo su comida de boda allí, y yo que por vueltas de la vida me he casado en Boal, he pasado miles de veces por delante, pero nunca la había visto por dentro. A veces que vamos a Boal a ver a mi suegro, paramos a tomar un café en el Bar Casino y suele estar allí una de las hermanas de La Paca, que va a misa y luego se queda un poquito en el bar. Debe de rondar los noventa años y siempre les hace carantoñas a mis guajes. La situación de la fonda La Paca es un poco el espejo de lo que le pasa a todo el concejo: gente mayor que va quedando y cada vez menos, son muchas las casas que están cerradas al haber fallecido sus dueños. La juventud se marcha la mayoría a labrarse un futuro afuera.

    1. Alejandro

      Con esta pequeña historia describes muy bien lo que está siendo la triste realidad de pueblos tan bonitos como Boal: su gradual despoblamiento, casas cerradas, población envejecida. No sé dónde está la solución… Yo siempre tengo ganas de subir por allí, verdaderamente me parece parte de la Asturias por descubrir. Gracias José Antonio por comentar.

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