LA TREGUA

In Indianos by Alejandro Braña14 Comments

Parece que -después de tantos años de una historia trepidante- la Casona de Sestelo quisiera tomarse un respiro. Tras haber sido fábrica de papel, residencia de un indiano adinerado, orfanato después de la guerra civil, escuela-taller y proyecto de hotel nunca realizado, hoy se esconde -con vocación de monasterio- como si hubiera llegado el momento de cumplir con un voto de silencio.

Yo peregrino hasta el lugar todos los años en busca de esa luz esquiva que adorna a ratos sus muros, filtrada entre los árboles que acompañan al río por el fondo del valle.

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Por eso me alegra poder volver desde aquí a la Casona de Sestelo una vez más, gracias al comentario de Manuel que reproduzco a continuación:

Me llamo Manuel, aunque casi todos me conocen por Manolín de Cortebella, hijo de Alfredo y de Lola del Molín de Piantón. ¡Qué pena no haber entrado antes en este blog! Desde que nací en el año 1947 hasta los 18 años viví justo a la entrada de Sestelo, así que conocí desde los niños del Hospicio hasta la hija menor de D. Angel (Raquel) que fue la última que habitó la casa..
Mi padre, Alfredo de Cortebella, empezó a trabajar muy joven en la construcción de la presa , del canal y de la central eléctrica en la que trabajó hasta los años sesenta que fue vendida. Tenía fotos de D. Angel (una de ellas en un Ford T de pedales (llamado así por el sistema de cambio de marchas con pedales y no con palanca como ahora) y de la Señora como todos la conocían, elegantísima con abrigo ¡de visón! y gorro con pluma. Por desgracia se perdieron cuando nos trasladamos a vivir a Vegadeo. ¡Cuántas anécdotas me contaba! Cómo la señora y los niños tuvieron que huir y refugiarse en la cueva desde la que traían el agua a la casa, ayudados por los empleados y vecinos hasta que les proporcionaron documentación falsa y pasajes para embarcar desde Vigo a Méjico,(creo, no estoy muy seguro) proporcionados por una persona muy conocida de Vegadeo. Los peligros que pasó durante la guerra cuando los de izquierdas en su huída cortaron los cables del tendido eléctrico que suministraba energía a Vegadeo y los pueblos de alrededor,…
Después llegaron los niños huérfanos y abandonados del Hospicio de Oviedo. Recuerdo al sacerdote, D. Herminio, y a la Superiora, Sor Carmen, y otra más cuyo nombre no recuerdo. Mi padre me había hecho un carretón de un cajón y cuatro ruedas y los chicos me remolcaban a la hora de la merienda. ¿Cómo no voy a acordarme de la primera vez que comí un trozo de dulce de membrillo que uno de ellos me dio, y cómo lloraban el día que se marcharon en dos autocares de la Diputación, que se detuvieron a despedirse de mi madre y de mí? Era pequeño pero hay cosas que uno no olvida fácilmente. Muchos de ellos hacían una excursión todos los años coincidiendo con las fiestas de agosto en Vegadeo. Con bastantes tuvimos relación hasta que fueron dejándonos. Inma y Patricia, seguro que conocí a vuestros padres.
Después quedó como encargada Doña Elena, hermana de D. Angel, todo un carácter, aunque a mí me apreciaba y hacía la vista gorda cuando le iba a robar las naranjas, riquísimas, que había al lado del canal.
Más tarde vino su hija mayor, Carmen, casada con Thayer Hall, y sus tres hijos: Dany, Peter y Carmencita. Dany era un poco mayor que yo y Peter era de mi misma edad. Carmencita era más jovencita. Jugaba mucho con ellos ya que Carmen quería que aprendiesen a hablar español y ella nos enseñaba alguna palabra en inglés(¿Te suena algo esto, Katherine Hall? Más tarde vendría el segundo hijo, Angel.
La hija más joven, Raquel, vino a los dos años de marcharse la familia Hall Perez con su marido Carlos y sus hijas: Raquel, Carla y Margarita. Fue la que estuvo más tiempo aquí.
Cuando marcharon la casa fue saqueada por unos y por otros hasta que la adquirió el Principado. En una cláusula de la escritura figuraba que debía ser convertida en escuela-taller y en el centro de la plaza se erigiría un busto de D. Angel. La escuela funcionó tres o cuatro años, se despilfarraron millones y al final NADA. El busto esperará a mejores tiempos.
Hace unos años la había comprado un grupo de inversión madrileño con el fin de montar un hotel. La crisis mandó todo al carajo y la vendieron, perdiendo mucho dinero, a un cineasta de Figueras radicado en Madrid y que creo todavía la tiene en venta.

 

Dos años atrás, cuando preparaba el libro La Travesía de la Memoria, logré contactar con Katherine Hall (vive en San Francisco) para pedirle fotos antiguas de la casa y su familia. Alguna la utilizamos en el libro y otras las reproduzco aquí por primera vez. También quiero recordar el comentario de Inma sobre otra parte de la historia en Retorno a Sestelo:

“Hoy he visitado la Casona de Sestelo con mi padre, uno de los 300 niños que vivió en este orfanato. Él vivió allí diez años, hasta los últimos días en que este centro dejaba de ser orfanato, fue uno de los últimos niños, junto con otros dos o tres, que se quedaron para ayudar en su vaciado para el traslado. Dimos un paseo por sus dependencias y su memoria, nos contó que solo se habían producido dos muertes en ese periodo, un niño se ahogo en el río tras meterse después de comer en una zona de remolinos. Otro se cayó al partirse una rama de un cerezo al que se había subido. El médico venía un par de veces a la semana, la Superiora le daba la novedades producidas en temas de salud. En verano se bañaban en la riega que llevaba el agua a la central eléctrica y en el río, donde además pescaban truchas. Les llevaban a Tapia de Casariego a la playa el sábado a un grupo y el domingo a otro grupo de niños, iban en un camión. La lugareños de las cercanías les tenían aprecio a estos niños, y les daban comida y les mostraban afecto y cariño. Nos contó que acompañaban al maestro que vivía en Meredo, él junto con otro par de niños. El maestro era cazador y llevaba la escopeta para lo que pudiera ponerse a tiro en el trayecto, luego ellos volvían a la Casona….., aquí pasó diez años de su vida. Su infancia.”

Las únicas fotos que han aparecido del interior corresponden al regreso de la familia del indiano a la Casona en los años cincuenta. Restos de lo que había sido el orfanato.

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La Casona de Sestelo durante los años del orfanato, con el edificio anexo (ya desaparecido) para instalaciones de la escuela.

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Fotos de los descendientes del indiano en la Casona y sus alrededores.

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El indiano Ángel Pérez, su mujer y sus hijos.

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Reproducción de una acción de la fábrica de papel (el origen de la Casona de Sestelo) por valor de 250 pesetas.

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La historia completa de Sestelo la vamos contando poco a poco en La Casona de Sestelo, El Milagro de Sestelo, Retorno a Sestelo y en el libro La Travesía de la Memoria.

Nada sería igual en este blog sin vuestras aportaciones. Muchas gracias.

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Comments

  1. Wow, Gracias Alejandro! Acabo de leer tu post. Lo único que quiero agregar es que la foto de mis bisabuelos Ángel y Felicidad con mi Abuela Carmen y Tío Abuelo Ángel, falta Raquel. Ella nació unos años después de que tomaron esa foto. En el artículo que escribí para las fiestas patronales de Vegadeo en 2011, hay una foto de la familia unida que fue tomada en 1939 en Nueva York.
    Puedes ver el articulo aquí -https://issuu.com/katiehdougherty/docs/sestelo-katherine_2011_fiestas?e=24294568/30000297
    Saludos desde California…Katherine

  2. Bueno, una historia apasionante. El tiempo nos dirá qué le depara a este edificio tan elegante y versátil. Desde luego, usos no le han faltado. Me ha encantado la acción con el grabado de la casa, está claro que una buena fachada es el mejor logotipo. ¡Gracias!

    1. Author

      Afortunadamente hay buenos muros para resistir muchos años más. Espero que alguien se interese por la casa y la veamos con vida de nuevo.

  3. Maravilloso lugar, sería estupendo reconvertirlo en hotel o algo parecido, pues el entorno también es bellísimo.

    Gracias Alejandro, por acercarnos a todos estos rincones mágicos de nuestra tierra.

    1. Author

      Aunque no es fácil, solo falta juntar a la imaginación con el dinero. Llegará.

  4. Triste historia la de este edificio, y tambien la vida del indiano, que con su ingenio e imaginacion, creo en aquellos años riqueza, aprovechando lo que la naturaleza ponia a su alcance. Esto es como la falsa moneda, que de mano en mano va, y ninguno se la queda. Esperemos que le esperen mejores tiempos, que los que ha vivido.

    Ya sabes Alejandro, que me encanta contemplar estas fotografias, que nos acercan mas aún a estos indianos, valientes y abnegados. Afortunadamente te las hacen llegar sus descendientes y allegados, con gran generosidad.

    Un saludo.

    1. Author

      Es una suerte poder contar con estas aportaciones. Las casas se hacen más reales y nos acercan a los sueños de estas personas.

  5. Coincido con todos en que esta casona tan imponente debería convertirse en hotel,otro uso no lo veo,la verdad,es demasiado grande para uso particular,quizás residencia de ancianos,o colegio.Sería una pena que se derrumbe o caiga en el abandono,porque por fuera es muy bonita,me gusta el color de la piedra,y se ve una construcción sólida,aunque por dentro no deben de quedar ni las paredes,en fin Alejandro,ya se verá.Que bonitas las fotos antiguas,así conocemos a los indianos dueños de estas casonas y a sus familias,y a sus descendientes hay que estar agradecidos por hacértelas llegar y tú las compartes con nosotros.Un saludo a todos.

    1. Author

      Ignacio, por dentro llegaron a iniciar las obras. Está el forjado de las nuevas plantas y el hueco para el ascensor. Creo que tenían bastante claro el proyecto hasta que se acabó el dinero.

  6. Pues yo, al leer los párrafos entrecomillados, en lo primero que he pensado es en un libro o en un buen guión para una película…
    Anécdotas e historias para ser desarrolladas y hacer las delicias de todos aquellos que disfrutan leyendo sobre tiempos pasados, bien por simple y puro placer o por recordar historias que les contaban sus ascendientes…

    En cualquier caso, todos esperamos que no se pierda este lugar, que se transforme en hotel, colegio o residencia para la tercera edad…pero esa piedra “rubia” no merece caer en el olvido.

    1. Author

      Lena, como sabes la realidad supera a menudo a la ficción, y aquí hay una historia de leyenda.

  7. Hola!, mi suegra estuvo evacuada en ésta casa con el hospicio, pero ella es la hija de Aurora Nistal, maestra, que iba con las monjas. Mi suegra se quedó huérfana en la guerra, su padre era practicante de la Diputación y por eso mismo, se quedaron con las monjas del Hospicio. Ésta próxima primavera o verano, la llevaremos a ver la casa donde vivió……

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