INDIANO BUSCA CASA

In Indianos, Palacios by Alejandro Braña14 Comments

Quizá soñó con comprar esa casona emblemática de su pequeño pueblo, tan grande, tan inalcanzable para  los ojos de un niño que al volver de América, ya mayor, no pudo pensar más que en hacerse con ella.

Muchos indianos, por ésta y otras razones, decidieron no construir su nueva casa en el pueblo. Optaron por comprar un palacio, una casona importante, una propiedad a la altura de su triunfo, una forma de darle la vuelta al curso de la historia: el plebeyo vence al noble.

Aquí van algunos ejemplos:

El Palacio del Collado en Cimiano, Peñamellera Baja, fue comprado por el indiano Ángel Cuesta en 1915. Es un enclave precioso dominando el valle.

El indiano Manuel Monteserín no se olvidó de poner su nombre en la fachada del Palacio de Ron, concejo de Pesoz, cuando lo compró en 1909.

Villa Rosita, en lo alto de Castropol, una adaptación “indiana” de una casona del siglo XVIII, por supuesto con palmera. 

No me resisto a meter el Palacio de Doriga, tan enigmático. Fue un regalo del indiano Juan Fernández Bao a su hija.

La Torre de Villademar, en Cudillero, una casona del XVIII en la que el indiano Manuel Rodríguez López agregó un torre de hormigón para hacerse ver.

El Palacio de Cienfuegos, una fortaleza del siglo XI ubicada en lo alto de Pola de Allande, fue comprada por un indiano enriquecido en Cuba a finales del XIX.

En su deteriorado interior aún asoman detalles de una decoración del 1900 que contrasta bruscamente con su traza medieval.

Y otra vez en Castropol, el Palacio del Marqués de Santa Cruz del Marcenado o Palacio de Montenegro, perteneció al indiano Vicente Loriente Acevedo durante muchos años.

Y ya para terminar, una pequeña anécdota. ¿A qué te suena la torre de la foto?. El indiano Fermín Martínez intentó comprar esta casa al Marqués de Muros, pero a pesar de su insistencia no lo consiguió.

Está situada en Muros del Nalón. Al final decidió encargar a Manuel del Busto la construcción de la Casa Amarilla de Somao, eso si, con una torre igual pero mucho más alta.

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Comments

  1. Maravilloso artículo. Muy curioso y sorprendente. Lo del Palacio Cienfuegos es hasta místico: qué portento.

    1. Gracias Xurde, hay algo de místico en el Palacio de Cienfuegos, incluso de monástico. Saludos.

  2. Me ha encantado. Si se puede pedir algo… estaría bien hablar un día de los indianos que no pudieron construirse una gran mansión, pero que volvieron y se hicieron una buena casa o una tienda para seguir trabajando…

    1. Martín, esa es una idea un tanto extensa, pero si que tiene vertientes que me gustaría tratar aquí. Gracias.

  3. Creo que has vuelto con las pilas muy cargadas, muy interesante esta entrada y la anécdota de la casona de la Torre muy curiosa. ¿Qué es de la casa del marqués de Muros en la actualidad? Paso a veces por allí y siempre cerrada..

    1. David, yo he pasado en verano en distintas ocasiones y siempre estaba cerrada. Tiene un jardín muy interesante y parece que la casa se conserva en buen estado. A ver si averiguo algo más.

  4. La inscripción en la fachada del Palacio de Ron no es ostentosa, es casi conmovedora. Quizá me ha producido ese efecto por el tono del texto con el que nos presentas estas preciosas fotos. Muy bonito el post, Alejandro. Y muy sugerente la fotografía de las llaves.
    ¡Ah! Y todos los enlaces del post funcionan. El blog va recuperando la salud… ¡Ánimo!

    1. Gracias Maite, todavía no las tengo todas conmigo de que no fallen cosas, pero espero encontrarlas. Al ver la inscripción pensé que el indiano se había quedado con las ganas de poner una verja con el nombre de la casa y el año, y tuvo que “conformarse” con grabarlo en piedra.

  5. Los indianos buscaban el título nobiliario bien obteniendo de la Casa Real, bien para ellos o para su descendecía, o bien vía matrimonio. El Marques de Muros nació en Cuba, y el título se lo concede Amadeo de Saboya. Por ejemplo Manuel González Longoria, obtuvo para su hijo el título de Marques de la Rodriga….

    1. En general, los títulos de los indianos llegaron por sus generosas contribuciones a las arcas de la Corona. Algunos unieron después la nobleza a la compra de un palacio para completar el cuadro.

  6. Me ha encantado esta entrada y en especial El Palacio del Collado, que me parece precioso, no solo por la construcción, el enclave es de ensueño. ¡Quien tuviera la posibilidad de escoger la casona de sus sueños y poder hacerla suya!

    1. Quiero pensar que había algo de eso, de realizar un sueño escogiendo la mejor casa del pueblo, hombre pobre convertido en rico, toda una historia.

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