HABLANDO DE LO FRÁGIL

In Indianos by Alejandro Braña16 Comments

La fotografía es a veces una maravillosa máquina del tiempo, nos devuelve a las personas y a las cosas tal y como eran en un preciso instante.

Y por fin ha sucedido, Villa Teresa, en Villar, concejo de Valdés, ha vuelto para desvelarnos su cara, para mostrarnos cómo era antes de aquel incendio que la devastó por completo. Yo no había visto hasta ahora una imagen de la casa todavía en pie.

Pero empiezo por el final. Una tarde de mucho viento de 1945, estando sus propietarios ausentes en Oviedo, entró por la chimenea de V. Teresa una chispa que desató el fuego. Hay una segunda versión sobre una plancha que alguien dejó encendida. No había bomberos y, los escasos vecinos, ayudando con unos cubos de agua, poco pudieron hacer. El fuego derritió la casa en poco tiempo. Una escueta nota de prensa dio cuenta del suceso.

Villa Teresa se construyó en 1905. Aunque no parece haber documentación que lo demuestre, el proyecto pudo deberse a Juan Miguel de la Guardia. Hay dos datos que apoyan esta posibilidad: por un lado, la casa está muy próxima a la también malograda Villa Barrera (1899), obra del mismo arquitecto, y por otro, V. Teresa guardaba un gran parecido con Villa Tarsila (1893), también del mismo autor.

Una melancólica imagen de Villa Barrera, a la izquierda entre los árboles está V. Teresa.

Villa Tarsila, en el centro de Luarca, tras su rehabilitación.


Carmen Kanestrom, nieta del indiano propietario de Villa Teresa y que vive actualmente en Noruega, ha sido tan amable de enviarme la única foto de la casa que conserva, con su familia en la puerta.

Su abuelo Antonio González-Vega (uno de los fundadores de Automóviles Luarca) y su mujer Amada (que era cubana), compraron V. Teresa a otro indiano quien, tras enviudar, apenas llegó a vivir en ella. La pareja tuvo 7 hijos. Dos de ellos, Marino y Juan, heredaron la casa y la habitaron hasta su trágico final.

Muchas gracias Carmen.

Comments

  1. Qué pena de Villa Teresa,esa casa tuvo que ser muy bonita,muy amable la nieta al mandarte la foto,hasta en Noruega te siguen,bueno,yo creo que en cualquier rincón del mundo lo hacen.Aunque sólo queden ruinas de esa casa nos podemos imaginar lo señorial y elegante que tuvo que ser.Tus fantásticas fotos convierten a unas ruinas en algo bello,por un lado da tristeza,pero por otro son un recuerdo de un glorioso pasado,las ruina,estén en cualquier país,siempre son bellas,sobre todo si son fotografiadas por un excelente profesional como tú.
    Este verano Alma Violeta y yo fuimos a Luarca,creo después de tu visita a La Casona,nos gustó mucho el pueblo y la playa,vimos Villa Tarsila o Villa Guatemala,no pudimos entrar pues estaba cerrada la casa a la hora que fuimos,pero nos gustó mucho el entorno y por dentro debe ser preciosa.Algún día nos gustaría visitarla de nuevo y conocerla por dentro.Un saludo.

    1. Gracias Ignacio, Luarca siempre es una visita muy recomendable, tienes que repetir con más tiempo. Siempre tuve deseos de ver cómo era Villa Teresa antes del incendio. Tiene la sobriedad que este arquitecto imponía a sus proyectos, pero me gusta mucho. Un abrazo.

  2. He tenido una sensación extraña. Me explico: la casa que podemos ver en esa fotografía antigua es fantástica, de eso no cabe la menor duda… pero siempre que he visto esas ruinas (primero en persona, el día que me encontré con ellas por pura casualidad durante una excursión por la zona y tiempo después, a través de tus fotografías) creía ver una mansión aun más espectacular (quizás la encuentre un poco sobria o demasiado seria, pero aun así me gusta). Yo creo que el hecho de ver esas piedras medio escondidas entre la vegetación, hace que nuestra imaginación se dispare…Eso, o que tu experto manejo de la técnica fotográfica mejore lo ya de por si elegante y majestuoso, como es el caso de las ruinas de Villa Teresa 😉 La verdad es que creía bastante improbable el poder ver algún día como era en realidad esta villa y mira tú por donde, gracias a tus buenos contactos, hemos podido comprobar como era en el pasado. Gracias como siempre por compartirlo, Alejandro.

    1. Lena, la historia demuestra que las ruinas resultan a menudo poéticas, y las de V. Teresa lo son, y si coincide que vas cuando las camelias están en flor, entonces lo son aún mucho más, se convierten en un mausoleo romántico donde, como dices, se dispara la imaginación.

  3. Esto si que es una sorpresa, al final vas a poder hacer una serie de postales del recuerdo jajajaj. No deja de sorprenderme tu capacidad y esmero en la búsqueda de un material tan complicado de hallar y de ser tan generoso de compartirl. No puedo más que felicitarte, como siempre. Sobre la autoría de la casa, es un tema bastante complicado. Si es un proyecto de Juan Miguel de la Guardia me parece de los más sencillitos, sobre todo para un arquitecto que dominaba a la perfección los recursos del catálogo clásico. Aún así parece una casa muy chata, le falta altura en la planta superior para haber estado más proporcionada. El aire decadente y melancólico de la ruina es muy llamativo. Un saludo!

    1. David, gracias al altavoz que es este blog, a veces tengo la suerte de contactar con familiares que guardan recuerdos e informaciones interesantes y que están dispuestos a compartirlos, nunca se sabe lo que podrá llegar en un futuro. Puestos a especular sobre la casa y su autoría, me voy a imaginar al indiano de V. Teresa impresionado y algo envidioso al ver Villa Tarsila, contactando con Juan Miguel de la Guardia para encargarle una “versión mini”. Y eso es lo que me parece, una versión algo más sencilla y pequeña que V. Tarsila para un presupuesto quizás más reducido. Todo lo dicho no es más que mi impresión al ver las fotos de ambas casas, sin base documental alguna.

  4. Las ruinas tienen ese halo romántico, una melancolía que parece atraparnos, como la vegetación parece engullir el pretérito esplendor de estas hermosas villas. No obstante, siento más pena que otra cosa cuando veo su estado actual. Supongo que a la hora de su posible venta y rehabilitación, la dificultad estriba en la cantidad de herederos que habrá desperdigados por el mundo. Pero uno nunca pierde la esperanza de que algún día, como le pasó a Villa Anita en Boal o a Villa Rosita en Otur, alguien decida volver a darles vida.

    1. Ojalá Xurde, es arriesgado comprar sólo unos muros llenos de maleza, pero seguro que hay algún valiente en alguna parte. Un abrazo.

  5. Es cierto. Ese esqueleto, esa fachada que se mantiene en pie, a mí me gusta. Las fotografías además que nos muestras, con las camelias, aún aportan más belleza. Si algo es bonito, aún un buen fotógrafo puede potenciar más si cabe su belleza.

    No es raro que muchas ruinas despierten nuestra admiración y alimenten nuestra imaginación de cómo fueron en su día. Gracias a esa fotos antiguas que generosamente te ofrecen, la próxima vez que pasemos por allí, ya tendremos una imagen real de cómo era en su tiempo, aunque recurrir a la imaginación tampoco faltará.

    Ojalá esos restos se mantengan en pie por mucho tiempo…

    1. Paloma, no apuestes por ello, ya han recibido el beneplácito de la administración para poder derribar la casa. Quizás en este momento no les compense a los propietarios, veremos…

  6. La primera vez que vi esta casa fué cuando compré tu libro Cuaderno de fotografia hace ya…unos cuantos años, je. Y es que aunque habia estado por Villar, no me habia fijado nunca en la ruina. Y no sabes como me gusto, eso si, con ese poso de tristeza, de melancolía, como esa lagrimina solitaria que se te escapa sin aspavientos. Me encantó ver la foto antigua, aunque soy de las personas a las que las ruinas no asustan, no me parecen amenazantes y las puedo ver con la perspectiva del tiempo, lo que fué y lo que es. Oye, que al final esa idea de hacer un libro Antes y Despues igual hay que tenerla en cuenta eh? pero siempre despues del de Indianos en La Habana, of course. Ése en el que desde ya me ofrezco de ayudante-secretaria-portaequipaje fotográfico, o incluso mula de carga, si cuadra. La Habana lo merece

    1. Ay ese sueño de La Habana. Nuestro amigo común, Fernando, siempre me está recordando que tengo que ir allí a hacer el libro, y ya me tiene escogido hasta el taxista que me movera por la ciudad. En fin, nunca se sabe. Con respecto al antes/después, creo que va a salir él solito por entregas en este blog como sigamos así. Un beso Mariam.

  7. un saludo: soy nieto de Antonio gonzalez vega y Amada,no conocia la foto de la familia en la escalera yo tengo alguna pero de la casa sola.esta mi madre en la escalera izda. al fondo de blanco.yo naci en mayo de 1947 en Pravia por motivos del trabajo de mi padre.Mi madre me esperaba y siempre supe por mis padres que no le quisieron dar la noticia a mi madre del incendio de Villa Teresa por miedo que el disgusto trajera complicaciones en el parto ,fue muy poco antes.mis hermanos nacieron en la casa.no me cuadra el año 1945 como fecha del incendio,me gustaria saber en que periodico se publico .muy bonito el reportaje y muy emocionante para mi.GRACIAS.

    1. Author

      Carlos, el recorte de prensa me lo mandó Carmen y no me cita la procedencia. Seguramente es de La Nueva España y, por lo que cuentas del embarazo de tu madre, el incendio tuvo que ser en 1947. Muchas gracias por tu aportación y un saludo.

    2. Carlos…Nuñez? porque entonces sabrás que yo soy también la nieta de Antonio y Amada, y por tanto tu prima! Yo he dado la información a Alejandro y le he facilitado las fotos de la casa con toda la familia (mi padre en el centro arriba en la escalinata, con su madre). El incendio pudo ser en el -46, a más tardar en el 47.
      Un abrazo. Mamen.

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