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A LA PUERTA DE CASA

En Indianos por Alejandro Braña6 Comentarios

Quizá no sientas nada especial al contemplar, asomado a la ventana del salón de tu casa, el sitio exacto donde serás enterrado algún día.

Quizá sea de mal gusto, para el gusto de hoy, erigir un panteón en medio de la finca donde pasas tus vacaciones. O quizá te haga sentir en paz contigo mismo, o te importe un bledo, o sencillamente nunca pienses en ello. Yo nunca se lo he preguntado a sus dueños, pero vosotros, ¿qué pensáis?.

El panteón, edificado en 1990 sobre un promontorio de la finca de La Casona (Somao), es obra del arquitecto diocesano Emilio Fernández Peña en estilo modernista, y fue encargado por la viuda del indiano Gabino Álvarez, Encarnación Valdés, tras la muerte de éste en 1905.

El permiso por parte de las autoridades eclesiásticas para levantar este monumento funerario es un raro privilegio pocas veces repetido en Asturias, lo que confirma el poder y la influencia que llegaron a ejercer algunas familias indianas en la región.

Nota: El panteón es bien visible desde el exterior de la finca; tanto desde la entrada principal como desde el muro que la cierra por detrás.

Esta es la tercera entrega dedicada a La Casona. Aquí está la primera y la segunda.

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Alejandro BrañaA LA PUERTA DE CASA

Comentarios

  1. Zanobbi

    Recuerdo pasear por allí hace muchos años, que nos dejaron pasar a verlo y ver la casa por fuera. Entonces me encantó el panteón y me fascinó (…) la idea de tener a tus muertos tan cerquita de casa… Pero no pudimos verlo por dentro. Gracias a tí me doy cuenta de que, a veces, es mejor quedarse a medias. Te sigo. Abrazos.

  2. Mª Luisa

    ¿Que pensamos?. Yo, particularmente; lo primero, que es precioso, lleno de luz, que le aportan las vidrieras; lo segundo que,si le concedieron permiso para edificarlo no hay nada que objetar, y lo tercero; que es muy lógico, querer descansar junto a la casa que, con todas sus ilusiones levantarón un día, despues de trabajar duro durante muchos años. Lo que si es cierto, es que tenemos que morir, y ser enterrados o incionerados, pues no hay mejor lugar que tu finca para hacerlo.

    Que yo sepa, tambien “Villa Mercedes,” en Villapedre, tuvo el panteon privado dentro de la finca; ahora está al otro lado de la carretera, porque, como me imagino sabrás, todo ese terreno formaba parte de la finca y fué expropiado para hacerla. Cuando vas o vuelves de Navia se ve perfectamente dicho panteon.

    Como siem pre las fotografias preciosas.

    Un saludo.

    1. Alejandro

      Mª Luisa, desconocía ese dato sobre la carretera. En “Asturias, Tierra de Indianos”, sale la foto del panteón del indiano Manuel López, propietario entonces de Villa Mercedes. Ahora forma parte del cementerio de Villapedre.  

  3. Juan

    Tan espectaculares panteones, admirado Alejandro, como este asturiano o como el de la Duquesa de Sevillano en Guadalajara, nos sitúan ante una hermenéutica muy sutil: la muerte como representación última de la vida. Si, como dijera Rilke, “estamos condenados a interpretar”, imágenes como las tuyas nos desvelan mucho de la personalidad de quienes mandaron construir tales mausoleos.
    Enhorabuena una vez más.

    1. Alejandro

      Juan, ahora tratamos de esconder esa última representación, salvo cuando va unida a la violencia. Entonces lo covertimos en espectáculo. Un saludo.

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